domingo, 29 de agosto de 2010

CLAUDIO KATZ: Las tres dimensiones de la crisis (II)

Coyuntura político-social. La reacción de las distintas potencias frente al estallido financiero ha sido muy desigual. Esta intervención puso de relieve tanto la posición económica de cada país en el orden mundial, como su lugar político-militar en esa estructura. A medida que la crisis avanza se profundiza un reordenamiento de las relaciones de poder, entre los protagonistas de ese dispositivo.

Supremacía imperial. En el momento más álgido del desplome bancario prevaleció la coordinación y el socorro mutuo entre Estados Unidos, Japón y Europa. Se multiplicaron las cumbres presidenciales y predominó la decisión compartida de salvar a los bancos con gasto público e intervención del Estado. Nadie actuó por las suyas violando esta agenda conjunta. Frente a una crisis de proporciones mayúsculas, la reacción de los poderosos fue intentar una respuesta internacional común. En las circunstancias más peligrosas de la convulsión se apeló al auxilio ilimitado y en los respiros se implementaron políticas anti-cíclicas relativamente consensuadas.

Esta conducta reflejó el mayor entrelazamiento del capital a escala mundial y la creciente gravitación de las empresas transnacionales. Pero reacciones de este tipo solo irrumpen en los momentos de crack. Posteriormente reaparecen los intereses contrapuestos que enfrentan a las principales potencias.

Lo más llamativo de los sucesos del 2007-2010 ha sido el papel predominante que ha jugado Estados Unidos. Afrontó con mayor capacidad de respuesta una crisis originada en su territorio. Esta reacción expresa, en primer lugar, la gravitación que mantiene su economía. A pesar de las posiciones perdidas en las últimas décadas, el gigante del Norte continúa manejando las mayores empresas transnacionales y el principal centro financiero del planeta.

Esta incidencia explica parcialmente la predilección por el dólar y los Bonos del Tesoro como refugios frente al desmoronamiento de los bancos. También esclarece el papel de Reserva Federal que actuó de hecho como un Banco Central global, orientando todas las variables monetarias de los mercados. Esta función contrastó con el comportamiento de las entidades japonesas que volvieron a exhibir sometimiento al padrino estadounidense y del Banco Central Europeo, que fue incapaz de adoptar alguna medida significativa.

Pero la reacción norteamericana también se explica por la magnitud del aparato estatal y de la estructura político-militar que detenta la primera potencia. Este liderazgo en el dispositivo imperialista se puso de manifiesto nuevamente en la reciente cumbre de 47 países, que discutió en Washington la agenda nuclear que estableció el anfitrión.

Como Estados Unidos ya no afronta una perspectiva de guerra con la URSS, sino el peligroso descontrol del comercio de armas atómicas, exige la supervisión de ese intercambio. El Pentágono se atribuye la última palabra para definir quién accede al mortífero club, mediante una doctrina que cataloga a Irán y a Corea del Norte como amenazas, a Israel como custodio de la paz y a India o Pakistán como participes maduros del juego de la disuasión.

En Washington se definió blanquear los arsenales atómicos para impedir transferencias indeseadas e instaurar un control del stock de plutonio y uranio enriquecido, bajo el riguroso escrutinio estadounidense. Esta supervisión es exigida, además, por el Departamento de Estado ante la reactivación general del desarrollo nuclear, como fuente de energía alternativa al petróleo.

Sin gran demora en el cónclave se dispuso colocar una importante porción de todo el material dudoso bajo la supervisión norteamericana en solo cuatro años. Los más obedientes ya se anticiparon a entregar esos recursos (Chile, Canadá, Ucrania, México). En la medida que asegure su control del ajedrez nuclear, Estados Unidos podrá desarrollar los nuevos armamentos convencionales, que constituyen su apuesta estratégica para el próximo período.

La otra definición que impuso el Pentágono fue un nuevo ultimátum a Irán. Repitiendo el chantaje de Bush a Irak, las Naciones Unidas exigirán el desarme del enemigo del momento, mientras se mantiene abierta la carta de un bombardeo israelí contra las instalaciones persas, que ya espiaron los agentes del Departamento de Estado. El objetivo es garantizar la supremacía nuclear del ejército sionista en esa región.

Europa y Japón continúan aceptando la primacía militar norteamericana en su propio interés. El Pentágono actúa como garante de un orden capitalista global, que los protege frente a los dislocamientos geopolíticos y los brotes de insurgencia popular.

Este aval fue muy visible en la Cumbre de la OTAN de Estrasburgo (2009), que convalidó todos los operativos de terrorismo de Estado que implementa la CIA. La Unión Europea brinda su espacio aéreo para las operaciones encubiertas de los militares yanquis. Las principales potencias del Viejo Continente aportan tropas a las invasiones de Medio Oriente y apuntalan el intervencionismo que desarrolla la OTAN desde la guerra de Yugoslavia (1999).

El pantano militarista. En plena conmoción financiera, Estados Unidos aprovechó el sostén de sus aliados para reforzar su ocupación de Irak, acentuar el despliegue de tropas en Afganistán y redoblar la presión sobre Irán. Obama se ha embarcado en una guerra infinita contra el mundo islámico, extendiendo el despliegue de efectivos, saltando de un país a otro, con operaciones crecientemente costosas y prolongadas.

En Afganistán aumentó la presencia de soldados y agencias de seguridad que desenvuelven sus propias batallas y negocios. El nivel de corrupción generado por el tráfico privado de armas y heroína bate todos los récords. En Irak la tranquilidad de los cementerios es periódicamente quebrada por nuevas masacres contra la población civil, mientras la ocupación se eterniza con incursiones hacia el Yemen y Pakistán. Reproduciendo la ampliación de la guerra de Vietnam a Laos y Camboya, toda una región ha quedado involucrada en las acciones sin fronteras, que desenvuelven los marines.

La hegemonía de la primera potencia no está amenazada en el corto plazo por ningún candidato a tomar el comando imperial. Pero esta primacía tiende a ser socavada por la resistencia popular que desatan los brutales operativos del imperialismo.

El odio popular que se acumula frente a las masacres y ocupaciones de los marines crece día a día. El Pentágono se ha metido en un pozo de invasiones, que cuando dan respiro en Irak se agravan en Afganistán y cuando se alivian en Palestina, irrumpen en Pakistán. Los ocupantes tapan un bache y abren otro agujero. Logran transitorios controles de los centros urbanos, perdiendo el manejo de las zonas alejadas y se recuestan en gobiernos aislados.

Pero lo más grave son las heridas creadas por las matanzas de civiles y por las catástrofes humanitarias que padecen los refugiados. La degradación moral de los invasores y sus mercenarios se acrecienta sin pausa. Los medios de comunicación encubren estas aberraciones, que toman estado público con los relatos de los retornados del frente.

Obama abandonó todas sus promesas de acotar este salvajismo. Mantiene una rigurosa censura de imágenes de las brutalidades cometidas por sus tropas, avala la continuidad de las torturas, preserva los asesinatos selectivos en el exterior y mantiene la indefinición judicial de los secuestrados en Guantánamo. Además, recurre a los mismos fantasmas de Bin Laden que desplegó Bush, para crear miedo y justificar el curso belicista.

Sólo la profesionalización de la guerra ha permitido a Estados Unidos silenciar la creciente oposición interna a esta acción imperial. El uso de contratistas y sofisticados pertrechos ha mantenido hasta ahora el número de bajas muy lejos del promedio de Vietnam. Pero este reemplazo de conscriptos por equipamiento y contratistas torna muy costosas las guerras de una potencia, que acapara el 48% del gasto militar mundial. Estos desembolsos consumen el 54% del presupuesto estadounidense contra el 6.2% de educación y 5.3% de salud.

Estos compromisos belicistas bloquean la implementación de reformas sociales significativas dentro de Estados Unidos. El plan de salud finalmente aprobado, no es ni la sombra de lo que se había prometido. Millones de personas continúan sin seguro de enfermedad y deben adquirir costosas pólizas individuales que aseguran los negocios del lobby farmacéutico. Los republicanos esperan lucrar con los efectos políticos de estas frustraciones en el plano interno.

Sometimientos y tensiones. Es importante notar que el aval de la Triada al liderazgo imperial norteamericano se ha mantenido sin cambios durante la conmoción financiera. Ciertamente el gigante del Norte ya no actúa con la soberbia unipolar de los años de Bush. Han aparecido muchas grietas en esa dominación. Pero esas tensiones no son novedosas. Ahora Turquía se distancia de Israel y Alemania o Japón objetan los abusos de las tropas norteamericanas en sus territorios. Pero en el pasado Francia se negaba a participar de la OTAN y muchos subordinados al Pentágono ejercitaban una diplomacia pendular.

Con las espaldas cubiertas por el apoyo de sus socios, Estados Unidos encara la negociación más compleja con sus dos grandes adversarios en el terreno geopolítico: Rusia y China. Con el competidor eslavo suscribió un nuevo tratado de racionalización del armamento nuclear obsoleto, que no introduce ningún ingrediente de pacificación mundial. Simplemente se han retomado los acuerdos para aliviar el arsenal mutuo ya inutilizable, mientras se perfecciona una nueva generación de armas atómicas.

Para alcanzar este convenio Estados Unidos debió posponer el escudo anti-misiles, que estaba desplegando en sus nuevos satélites de Europa del Este. La prioridad del momento es comprometer a Rusia en el cerco de Irán y en el control de las trasferencias atómicas a terceros países.

Con este objetivo el Departamento de Estado encubre en forma descarada, todas las masacres que perpetran las tropas rusas en las repúblicas autónomas del Cáucaso. Estas matanzas ya alcanzan niveles terroríficos en el caso de los chechenos. El reciente estallido en Kirguistán es otro indicio de la explosiva situación que se ha creado en los corredores de Asia Central.

La misma política de convivencia geopolítica ensayada con Rusia se extiende a China. La estrategia norteamericana apunta a contener negociando a su gran rival de Oriente. Esta política persiste a pesar de las tensiones registradas últimamente (venta de armas a Taiwán, recepción al Dalai Lama, críticas a la censura informativa de Google) .

La primacía militar del imperialismo norteamericano se nutre, a su vez, del comportamiento conciliador que exhiben las economías intermedias. Esta actitud se puso de relieve durante la crisis financiera, mediante la cooptación de estos países a la gestión global (extensión de las viejas cumbres del G7 al nuevo G20). Esta articulación ha sido indispensable para sostener el socorro a los bancos, asegurar el rol ordenador de la FED y apuntalar el resurgimiento del FMI ante la potencial flaqueza del dólar durante el diluvio.

En ciertos planos la performance que asumen los BRICs parece desentonar con esta política que privilegia la asociación. La cumbre nuclear de Washington fue por ejemplo seguida de una reunión autónoma en Brasilia. El encuentro ratificó por un lado la existencia del grupo, pero también evidenció cuán lejos se encuentra de conformar un bloque.

En el cónclave no hubo acuerdo en el tema central de Irán, ya que Rusia y China tienen sus propios intereses sub-imperiales en la zona y no quieren lidiar con la presencia de un ejército persa dotado de armas nucleares. Por estas razones, no avanza demasiado el intento de Brasil de crearse un lugar diplomático internacional, como intermediario de grandes conflictos.

En lugar de plantear algún desafío a la estrategia belicista norteamericana, los BRICs acordaron ensayar el mismo rol que jugaron Francia y Alemania frente a Irak en el 2001-2003. Complementarán un ablande de Teherán por medios diplomáticos, mientras el imperialismo multiplica sus amenazas.

Habrá que ver si el nuevo alineamiento de las economías intermedias logra consensos estratégicos o por el contrario sufre una abrupta erosión. Todos los miembros de ese núcleo sufren tentadoras ofertas de alianza bilateral por parte de Estados Unidos. Es muy significativo que durante los momentos más problemáticos de la crisis financiera, China no dudara en priorizar su relación comercial-financiera con el gigante norteamericano.

Aluviones en la Eurozona. Al comienzo del 2010 el epicentro de la crisis se ha trasladado a Europa. Si Japón fue la potencia más afectada por el contexto económico de los 90, el viejo continente se perfila como la principal víctima de la convulsión en curso. Esta desventura no obedece a episodios coyunturales, desbalances fiscales o desaciertos financieros. Europa ha perdido posiciones en la reestructuración global frente a sus competidores. Este retroceso se verifica en numerosos indicadores de largo plazo.

El crecimiento de su productividad se ubica dos tercios por debajo de Estados Unidos y la inversión en investigación y desarrollo se ha situado por detrás de la primera potencia (y de Japón). Mientras que la participación europea en el comercio internacional se reduce año tras año, el envejecimiento de la población se acelera a un ritmo preocupante. En el año 2020 los mayores de 60 años duplicarán el porcentual vigente en la actualidad.

Estos datos explican en parte la manifiesta impotencia que ha exhibido la Unión Europea frente a la crisis global. En esta convulsión se verificó la precariedad política y la profunda heterogeneidad de la asociación. En los momentos más críticos cada Estado salió a defender a sus propios grupos capitalistas, expresando la ausencia de un capital genuinamente continental y la inconsistencia de los funcionarios que promueven esa articulación. La propia conformación de la Unión estuvo siempre afectada por la estrategia de grandes empresas, que internacionalizaron su actividad a una escala más global que regional.

La impotencia del Viejo Continente para lidiar con la crisis ha reforzado el discurso habitual de los neoliberales contra la “euro-esclerosis”, que atribuyen a la subsistencia del Estado de Bienestar. Con este mensaje oscurecen la involución en curso hacia la desregulación laboral que se está registrando en la zona, al compás del desempleo y el aumento de la pobreza. La instrumentación de estas agresiones quita actualidad a la vieja queja ortodoxa contra el “exceso de protección social”.

La principal preocupación de la construcción neoliberal europea ha sido justamente eliminar esas conquistas mediante la flexibilización del mercado laboral, la reforma del sistema de pensiones y el pago de salarios atados a la competencia con trabajadores extranjeros.

Los socialdemócratas y keynesianos han hecho la vista gorda frente a esta involución, en su mítica defensa del modelo europeo frente al esquema liberal anglosajón. Han quedado desconcertados por la virulencia que presenta la crisis en el propio corazón de la sociedad que idolatran. Ante la imposibilidad de explicar este impacto, concentran todas sus explicaciones en las dificultades coyunturales de la unificación.

Afirman que la moneda común fue adoptada en forma prematura, es decir, antes de alcanzar equilibrios productivos entre los países miembros. También objetan que el euro fuera introducido sin contar con una estructura de sostenimiento del nuevo signo. Señalan que la suscripción del tratado de integración se realizó a destiempo, con asociaciones monetarias adelantadas a la convergencia de políticas fiscales y estructuras laborales.

Otras caracterizaciones semejantes ponen el acento en la “política dogmática del Banco Central Europeo”, que forzó una alta cotización del euro. Destacan los múltiples inconvenientes creados por la vigencia de elevadas tasas de interés, que impidieron contrarrestar el desplome productivo inducido por la crisis. Explican estos desaciertos por la preeminencia de una elite de banqueros, reacia a tolerar el aumento de la demanda con mayor gasto público.

Pero al explicar la fragilidad de la respuesta europea por equívocos de política económica, errores de coordinación fiscal o excesos de ajuste financiero, se omite caracterizar las causas subyacentes de estos desequilibrios. Europa apenas intenta construir lo que Estados Unidos ya detenta desde hace varios siglos: una clase dominante homogénea y consolidada al frente de un Estado común. Sólo esta configuración permite a los poderosos actuar ante grandes crisis y desenvolver operativos imperialistas en el exterior. En un período de aguda competencia global, el Viejo Continente sólo construye la estructura que su competidor ya tiene aceitada.

En este marco la crisis ha servido para refutar la imagen benevolente del capitalismo europeo, como un sistema solidario con los humildes y contemplativo con los sufrimientos populares. La reacción de los líderes de la Unión frente a los países más golpeados por la convulsión, no se diferencia en nada de las brutalidades que ha exhibido siempre el neoliberalismo anglosajón. Especialmente Alemania ha planteado exigencias de ajuste, en los mismos términos que utiliza el Fondo Monetario para lidiar con el Tercer Mundo.

La agresión germana se concentra actualmente en las economías del sur europeo. Todas las miradas de los dominadores se concentran en un atropello, que marcará el tono de las próximas andanadas contra otros miembros de la Unión. Con un ajuste ejemplar se intenta evitar la contaminación de la crisis, forzando drásticos recortes de los gastos y una gran limpieza de capital. Pero la implementación de esta cirugía genera múltiples interrogantes.

Dilemas frente a próximos colapsos. El atropello que se vislumbra en Grecia ilustra el alcance del recorte en marcha. Repitiendo la receta aplicada tantas veces en América Latina se prepara una inmediata reducción de los salarios (20%), aumentos de la edad de jubilación, introducción de un sistema privado de pensiones e incrementos de los impuestos indirectos (electricidad, combustible). Con esta confiscación se busca asegurar el pago de intereses de una deuda descomunal, en un país que ya arrastra una tasa promedio de desempleo de 11% (25% entre jóvenes o mujeres) y una tasa de pobreza del 21% (que subiría durante el año al 29%).

Para justificar esta agresión al nivel de vida popular se recurre a los argumentos de siempre. Los acaudalados culpabilizan a los empleados públicos, a la corrupción y al gasto público, de todos los males que sufre el país. Pero olvidan aclarar que suprimiendo las exenciones impositivas, reduciendo la evasión y estableciendo gravámenes a las principales fuentes de recaudación (flete marítimo, comercio y turismo), el quebranto fiscal se reduciría abruptamente.

También España figura entre los principales candidatos al próximo ajuste. El FMI ya realizó un explícito llamado a recortar los salarios y debilitar los sindicatos. El país afronta una enorme deuda pública, sujeta al chantaje de pagos puntuales que imponen las calificadoras. Además, arrastra una burbuja inmobiliaria de mayor dimensión relativa que su equivalente norteamericana. Una economía que apenas araña la décima parte de Estados Unidos, carga con la misma cantidad de viviendas sin vender.

Desde el nacimiento de Euro, España fue un imán para los inversores inmobiliarios atraídos por la baratura de la tierra y las oportunidades de la construcción. Esta oleada condujo a un sobrante de viviendas que no encuentra desahogo. Para colmo, los bancos están muy apalancados y el endeudamiento de los consumidores no guarda proporción con la escasa solidez productiva del país. El gobierno ya comenzó el ajuste retirando el socorro crediticio que había puesto en circulación al comienzo de la crisis. Pero esta medida es apenas un prolegómeno de los próximos recortes.

También Portugal ha sido ubicado en la cola de las víctimas por las calificadoras, que redujeron abruptamente el status de su deuda. El gobierno aceptó esta presión y prometió duras medidas de achicamiento del déficit fiscal, que caería de 9.3% a 2.8% en sólo tres años.

Pero las clases dominantes del Viejo Continente carecen de un soporte continental confiable para implementar estos atropellos. La Unión Europea no cuenta con respaldo político, ni legalidad o autoridad suficiente para sostener las medidas que adopta cada gobierno. Ni siquiera tiene fuerza para exigir dureza a cambio de financiación. Por esta razón el Banco Central Europeo vacila en lanzar el plan que instrumentó hace dos décadas Estados Unidos, ante el desplome latinoamericano (Plan Brady). Tampoco se atreve a repetir el auxilio que otorgó la FED a los bancos afectados por la cesación de pagos de México en los años 80 y 90.

La Unión Europea está corroída, además, por los intereses financieros divergentes de sus miembros. En los momentos críticos cada potencia prioriza el “salvataje” de sus propios deudores. Los bancos franceses y suizos con alta exposición en Grecia chocan con los británicos afectados por los pasivos de Irlanda y con los alemanes golpeados por la deuda de España.

Pero todos afrontan el dilema de salvar al deudor o ser arrastrados por su quebranto. Si optan por el socorro aumentarían su propia exposición, pero si los dejan caer podrían quedar sumergidos en un naufragio general. Sólo el paso del tiempo brindará respuestas a estas disyuntivas.

La Unión Europea debe lidiar con decisiones que involucran también a su futuro geopolítico. Según opte por abandonar a los ahorcados o por rescatarlos con fondos comunitarios y compartidos con el FMI, la asociación quedará fortalecida, debilitada o dislocada. El comportamiento del euro seguramente anticipará cuál de estas alternativas predominará.

En lo inmediato, las distintas opciones se juegan en la reacción frente al colapso griego. Mientras que un grupo de bancos y países (encabezados por Francia) pugna por refinanciar la deuda con créditos emitidos por la propia Unión (en la perspectiva de un fondo de estabilización europeo), Alemania (con el sostén de Italia, Holanda y Finlandia) tiende a imponer una asociación con el FMI.

El objetivo germano es aligerar el monto de la carga financiera y utilizar toda la experiencia auditora que tiene el gran ajustador mundial de los países colapsados. Esta preferencia por el FMI es muy ilustrativa de la predilección alemana por una asociación con Estados Unidos, en desmedro del proyecto más autónomo que propone Francia.

El euro seguirá a los tumbos mientras se procesen las distintas alternativas y predomine una furiosa especulación contra los títulos públicos próximos al default. Las economías que no resistan el torbellino de los próximos meses podrían ser empujadas a devaluar y a quedar fuera de la Eurozona.

Pero como lo demuestra el caso de Letonia, un ajuste en los bordes de esa asociación es tan atroz como dentro de esa estructura. La pequeña economía del Báltico -que no había ingresado a la moneda común- recurrió a una devaluación monitoreada por el FMI. El resultado fue un derrumbe del 25% del PIB y un desmoronamiento nunca visto de los salarios.

Un desastre parecido se ha vivido en Hungría tras un desplome del PIB (6.3% el año pasado), que indujo a solicitar auxilios al FMI a cambio de durísimos recortes del gasto público. Otros países que aún no definieron si se sumarán al euro (Polonia, República Checa, Bulgaria y Rumania), observan de cerca cuál de los dos ajustes sería más traumático.

Resistencia popular. La tormenta global se ha situado en un continente con gran acervo histórico de luchas sociales. Ese legado se pondrá en juego en la batalla contra los proyectos capitalistas. Las clases dominantes apuestan a imponer sus atropellos, para relanzar otra fase de neoliberalismo.

Durante el año pasado la reacción popular fue limitada por la sorpresa que generó la crisis, entre asalariados acostumbrados a la gestión negociada de las turbulencias económicas. La expectativa de frenar la ofensiva capitalista con tratativas de los sindicatos arbitradas por los Estados contuvo el inicio de la protesta, en el agobiante contexto creado por el desempleo.

Pero también influyen en las vacilaciones populares varias décadas de preeminencia ideológica conservadora. Como esta gravitación generalizó la simplificada identificación de la crisis con desgracias exclusivas del Tercer Mundo, el estallido financiero fue recibido en las economías avanzadas con estupor. Este desconcierto se reforzó posteriormente con el trato despectivo que los grandes medios de comunicación propinaron a los países más endeudados. La denominación burlona de PIGS ya no está destinada a naciones de África o Latinoamérica, sino a España, Grecia, Irlanda y Portugal.

También el clima de respiro financiero que acompañó al socorro de los bancos permitió contener la respuesta popular. Pero el ajuste que inicialmente se pospuso finalmente ha llegado y comienza a desatar el furor en las calles de Grecia.

En un país con gran tradición de izquierda, poderosos sindicatos y movimientos radicales se han realizado desde febrero tres huelgas generales y enormes manifestaciones de repudio al atropello capitalista. También en España comienzan a extenderse las protestas y los trabajadores de Francia impulsan la resistencia con paros y movilizaciones.

Estas respuestas no se ubican todavía a la altura de la agresión patronal. Marcan un primer paso, cuyo desarrollo también dependerá del cuadro político vigente en la región. La derecha en el gobierno de Alemania o Italia no disimula su decisión de atropellar a los trabajadores, pero en otras zonas ha recibido fuertes palizas electorales (Francia). La socialdemocracia que administra los países más golpeados por la crisis, repite su viejo rol sustituto de los conservadores. Grecia es el ejemplo más nítido de ese reemplazo. Por tercera vez en la historia del país, un miembro de la dinastía Papandreu es protagonista de un viraje regresivo.

También en España un gobierno socialdemócrata acepta el ultimátum de los banqueros y negocia un pacto social para aumentar la edad jubilatoria, flexibilizar más el empleo e imponer la austeridad contra los trabajadores. En Portugal sus colegas ya han lanzado un programa de recorte del gasto público afín a las demandas de los financistas. Este tipo de medidas conduce a la confrontación de clases.

Lo ocurrido en Islandia podría anticipar el rumbo de la reacción popular. En un plebiscito masivo se rechazó el pago de la deuda con indemnizaciones a los acreedores británicos y holandeses. Se cuestionó compensar a los clientes extranjeros de tres entidades quebradas por un monto equivalente a un tercio del producto anual de la isla.

Ese convenio ha sido impuesto por el FMI, mientras Gran Bretaña amenaza con duras represalias si persiste la negativa popular a asumir esos pasivos. Pero la resistencia a esta infame imposición ha puesto en jaque todo el sistema de bancos desregulados, que convirtió a Islandia en un refugio de la inversión extraterritorial.

La gravitación de la periferia europea aumentará a medida que se aproxime el desenlace de la crisis. Frente a situaciones de próximo default, algunos bancos exigen mayores ajustes y resguardan sus negocios liquidando los títulos públicos de los países más acosados.

En esta dramática coyuntura los neoliberales presentan el recorte deflacionario, como la única opción para administrar la crisis. Señalan que el otro camino -devaluación y abandono del euro- provocará disloques mayores. Este libreto es repetido por todos los gobiernos, que refinancian los pasivos estatales mendigando créditos a los banqueros.

Pero un vistazo a lo ocurrido en América Latina en situaciones semejantes durante la década pasada, permite reconocer la existencia de alternativas a esa extorsión. Se puede recurrir a una ruptura de negociaciones con el FMI (y sus acólitos de la UE), a moratorias de la deuda, a la suspensión de los pagos, a la introducción de impuestos progresivos y a la nacionalización de los bancos.

Este tipo de iniciativas están inscriptas en todos los programas de los movimientos sociales de Argentina, Venezuela, Bolivia o Ecuador. Luego de padecer los brutales efectos de la crisis, los pueblos de estos países lideraron la confrontación con los financistas.

En distintos análisis de la crisis financiera europea se comienzan a considerar estas opciones radicales. Estas medidas son indispensables para canalizar en forma progresiva la desesperación de la población. En ausencia de esta alternativa podría exacerbarse el predicamento de la xenofobia ultraderechista, que culpabiliza a los inmigrantes del desastre social.

Varios programas de izquierda proponen refundar la construcción europea con distintas iniciativas para bloquear la especulación financiera, prohibir las operaciones con títulos sofisticados y sustituir el endeudamiento en los mercados financieros por créditos directos de los Bancos Centrales. También se propone la creación de un fondo continental para realizar la convergencia hacia arriba de los derechos sociales, instaurando impuestos unificados al capital y creando empleos en forma directa, mediante la reducción de la jornada de trabajo.

La experiencia latinoamericana podría resultar muy provechosa para los movimientos que encabezan la protesta en Europa. En el Nuevo Mundo los pueblos ya atravesaron por la dramática situación que hoy enfrentan los trabajadores del Viejo Continente. Hay un legado de formas de acción y proyectos alternativos que contribuirían a desenvolver la resistencia. Pero esta movilización también dependerá de las tendencias más estructurales que han aflorado con la crisis.

(Tomado de argenpress, 4/V/10).

Notas:

Hemos expuesto ciertos datos de esta influencia en Katz Claudio, “Crisis global II: Las tendencias de la etapa”, lahaine.org, 24/XI/09.

Un análisis de este giro estratégico en: Weltz Richard, “Obama entre el desarme y la supremacía atómica, Clarín, 11/IV/10.

Una completa cobertura de este proceso presentan los artículos de Gelman Juan, página 12, 13/V/09, 26/XI/09, 6/XII/09, 11/IV/10, 7/I/10.

página 12, 2/IV/09.

Los partidarios del presidente ya están muy alarmados por estas consecuencias. Ver Stiglitz Joseph, “Obama ignora cómo ayudar a su clase media”, Clarín, 11/III/10.

Esta subordinación al liderazgo imperial norteamericano no es percibida por los análisis que solo enfatizan las tensiones entre potencias. Un ejemplo en: Zibechi Raúl, “Grietas en el bloque occidental”, ALAI, 20/III/10.

Se reducen las ojivas obsoletas desplegadas sin disminuir sus equivalentes almacenados, mientras avanza el proyecto de nuevo vectores X51 que alcanzarán a cualquier país en menos de una hora. También se está construyendo un nuevo submarino que transportará 6 bombas nucleares de gran impacto. Almeyra Guillermo, “El desarme nuclear de Obama”, La Jornada, 18/IV/10.

En oposición a los partidarios de estrategias más belicosas, Kissigner continúa promoviendo una asociación privilegiada con China. Kissinger Henry, “China y EEUU deben aprender a caminar juntos y al mismo ritmo”, Clarín, 1/II/10.

Clarín, 14/II/10.

Krugman Paul, Sin Permiso, 8/II/10, Krugman Paul, Clarín, 16/II/10, Cohen Daniel, La Nación, 17/II/10.

Baker Dean, “Para dejar de llamar a esto crisis financiera”, Sin Permiso, 14/III/10.

Los argumentos neoliberales y su refutación pueden verse en Arriazu Ricardo, “Perjuicios de gastar por encima de las posibilidades”, Clarín, 21/II/10 y Kontogiannis Sortis, En Lucha, 10/III/10.

Un diagnóstico de la gravedad de esta crisis presenta: Suárez Jorge, Clarín, 20/XII/09.

Un informe de estas divergencias en: Wall Street Journal-La Nación, 8/II/10.

Soros George argumenta a favor del camino francés y Roubini Nouriel defiende el alemán, Clarín, 23/II/10, La Nación, 27/II/10.

Ver evaluación de Wilder Rebecca, “Final de partida en la Unión Europea”, Sin Permiso, 14/III/10.

En 1944 George Papandreu se asoció con los británicos para desarmar a los partisanos antifascistas, en 1981 Andreas Papandreu dio la espalda al mandato popular manteniendo las bases de la OTAN y restaurando los negocios capitalistas. Actualmente George Papandreu Junior se hace cargo del ajuste. Ver: Petras James: “Greece: The curse of three generations of Papandreu´s“, lahaine.org, 21/III/10.

Ver Husson Michel, “Refundación o caos”, Viento Sur, 2010. También: Lapavitsas Costas, “Eurozone crisis”, RMF occasional report, March 2010.

VENTANAS: Declaración de ETA

Euskadi ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria para la liberación nacional, mediante este comunicado quiere hacer llegar a la ciudadanía vasca el análisis que realiza acerca de la situación que vive nuestro pueblo. El gobierno español inició un proceso de agresión total y violenta contra Euskal Herria (EH) después de haber truncado el último proceso. Al mismo tiempo de cerrar las puertas a la opción democrática, llevó la negación a todos los ámbitos e hizo una apuesta por una oleada represiva. Ha priorizado la eficacia por encima del derecho y el punto de vista democrático. Con el pretexto del límite de la legislación española todo vale para continuar en los viejos hábitos de someter Euskal Herria.

Frente a la apariencia de fortaleza, la magnitud del ataque es el espejo de la debilidad de España, la incapacidad de disimular el fracaso del ciclo autonómico abierto hace treinta años. A la falta de legitimidad de la negación del marco político, España responde con las escasas miras democráticas habituales, incrementando la represión y la imposición.

A continuación, la Declaración de ETA:

En los últimos meses, enfrentándose a una brutal represión y presión político mediática, ETA ha observado que se están dando pasos en favor de EH desde diferentes agentes sociales.

Euskal Herria es nuestro proyecto colectivo. Superar la situación de negación (de Euskal Herria) y construir un escenario democrático para su futuro. En ese camino, todos los agentes deben dar pasos firmes y adoptar compromisos concretos.

ETA quiere manifestar su disposición al trabajo en común.

Llamamos a todos los hombres y mujeres de EH, a que cada cual en su entorno, y con sus posibilidades, luchen por Euskal Herria. La activación social de EH es la principal tarea para que EH avance.

ETA, por su parte, manifiesta su disposición a dar los pasos necesarios en el camino del cambio político, en el campo que le corresponde.

ETA manifiesta, una vez más, su voluntad de superar el conflicto para que podamos acordar, entre toda la ciudadanía vasca, una fórmula sin límites ni injerencias. Para ello, el objetivo y la tarea de ETA es establecer las bases firmes que tienen que traer este proceso democrático.

ETA vuelve a manifestar su voluntad de hablar clara y lealmente al pueblo en un momento en que la intoxicación informativa se ha convertido en una herramienta importantísima para el gobierno español.

Por último, Euskadi ta Askatasuna, reafirma su compromiso, teniendo en la mente y el corazón a los gudaris que nos han dejado durante los últimos 50 años, y afirma que continuará firme en la lucha por Euskal Herria. No cejaremos hasta alumbrar la libertad.

Viva Euskal Herria libre!/ Viva Euskal Herria socialista!/ Adelante hasta conseguir la independencia y el socialismo!

En Euskal Herria, a 10 de Marzo del 2010.

(Tomado de la haine, 21/III/10).

miércoles, 21 de julio de 2010

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EDITORIAL: Diego: el abogado de la Mafia

Se le acusa de: 1) votar en favor de la quema de las boletas de la cuestionada elección de 1988, por la que Carlos Salinas llegó a la primera magistratura del país; 2) colaborar con el gobierno salinista, al instaurar las llamadas concertacesiones, que abrieron al PAN la puerta para acceder a gobiernos estatales a cambio de aprobar reformas en el Congreso que permitieron regresiones en los ámbitos social y económico; 3) participar activamente en las negociaciones –entre 1995 y 1997– para que el Estado asumiera como deuda pública el quebranto de los bancos, que derivó en la creación del Fobaproa; 4) negociar desde el Senado, la aprobación de la ley indígena, que incumplió los acuerdos de San Andrés; 5) ser factor clave para la aprobación de la llamada ley Televisa, que luego fue echada abajo por la Suprema Corte de Justicia; 6) apoyar a Salinas de Gortari participando en la organización de los videoescándalos, en busca de detener la carrera de López Obrador rumbo a la Presidencia; 7) enemistarse con Calderón y alejarse del PAN, para dedicarse de lleno a sus negocios, entre ellos, litigar contra el Estado, como ocurrió en un millonario juicio que le ganó a la Secretaría de la Reforma Agraria; 8) defender intereses del narcotráfico, como cuando a finales de 1996, se le vinculó con el cártel de Juárez, que encabezaba Amado Carrillo Fuentes; 9) despojar a ejidatarios de Punta Diamante, en Acapulco, y utilizar fondos públicos para construir “la carretera del amor”, en 2005 en un poblado de Arandas, Jal.

EDITORIAL: Fuerzas ocultas

Sigmund Freud, mediante su vida y obra, se dedicó a explorar la conducta humana y para ello se adentró como pocos en las profundidades del alma. Muy pronto intuyó que en las profundidades de la psique se movían fuerzas ocultas y antagónicas que, o bien podían dar paso a los mayores y más loables logros humanos o bien podían conducirlo a los peores desastres y a las más descarnadas acciones contra los demás o contra sí mismo. A esas fuerzas, inexplicadas hasta entonces, él las denominó pulsiones. Y si bien hubo modificaciones teóricas a lo largo de su obra y pensamiento, concluyó que a la psique la constituían dos fuerzas imperiosas: las pulsiones de vida y las de muerte. De esta concepción de la psique, dieron y han dado cuenta las investigaciones en el terreno clínico como los fenómenos sociales.

Su obra fundante, que data de 1895, El proyecto de una psicología para neurólogos, plasma con sorprendente lucidez la condición marginal y de indefensión de los seres humanos. Señala allí el desamparo originario que nos acompaña a lo largo de toda la vida.

En sus estudios posteriores continúa buscando de manera acuciosa explicar el funcionamiento de la psique humana y aparece la teoría pulsional. Es hasta 1920 que redondea sus postulados acerca de la pulsión de muerte y viene a corroborarle tanto hallazgos clínicos como fenómenos sociales.

Vendrán después textos fundamentales, como El malestar en la cultura, El porvenir de una ilusión, Moisés y la religión monoteísta. Fue testigo de las dos conflagraciones mundiales que se vivieron en el siglo pasado y esto vino a confirmar sus teorizaciones acerca de la pulsión de destrucción que habita en las profundidades de la psique.

En sus ensayos sobre la guerra y la muerte vierte las palabras: “Arrastrados por el torbellino de este tiempo de guerra, informados tendenciosamente, sin distancia con respecto a los grandes cambios que ya se han producido o están empezando a producirse, y sin saber qué futuro está en proceso de formación, empezamos a sentirnos confusos con respecto a la significación de las impresiones que nos invaden y a los juicios que formulamos... Nos parece como si nunca antes un acontecimiento hubiera destruido tantas preciosas posesiones comunes de la humanidad, confundido a tantos de los intelectos más sobresalientes, degradado de modo tan completo a los superiores”.

Más adelante, agrega: “Los antropólogos consideran necesario declarar al adversario inferior y degenerado; los siquiatras, proclamar el diagnóstico de su enfermedad mental o espiritual”. Considera entonces que ante tal confusión la persona no directamente implicada en el combate y que no se ha “convertido de lleno en una pequeña partícula de la gigantesca máquina de guerra”, se siente azorada e inhibida. La consecuencia predecible, a decir de Freud, es el desengaño y la desilusión. Esta primera gran conflagración, en palabras de Freud, había arrebatado a los hombres la ilusión de que la humanidad era originalmente buena.

Valdría la pena reflexionar sobre esto en los crispados momentos que estamos padeciendo.

(Texto de José Cueli, La Jornada, 14/V/10).

EDITORIAL: Daños colaterales

Hace unas semanas, Calderón recibió en España el premio Foro Nueva Economía 2009 al Desarrollo Económico y la Cohesión Social. Este premio reconoce la aportación de México al progreso y estabilidad en América Latina. También, recientemente, Calderón recibió el Premio Apocalipsis por su denodado esfuerzo en llevar al país al infierno. Además, le fue otorgado el doctorado Horrores Náuseam por su empeño en unir a todos los mexicanos en un grito de desesperación. Y en próximos días se le otorgará el trofeo Rigor Mortis, por haber logrado romper las diferencias sociales en lo que a la muerte se refiere. ¡Eso es de felicitarse!

Adicto no nada más al alcohol, sino también a la sangre, el enfermo que se sienta en la silla presidencial es uno de los peores genocidas contemporáneos. Mucho peor que Díaz Ordaz y muy similar a Slovodan Milosevic.

En tres años de gobierno y de la supuesta “guerra contra el crimen”, van casi 23 mil muertos. Entre ellos hay de todo: narcotraficantes, militares, policías y “daños colaterales” (o víctimas inocentes, como también se les conoce).

A pesar del discurso clasista y de odio, que festeja cada que un delincuente muere o que duda de la inocencia de las víctimas civiles, ninguno de esos casi 23 mil mexicanos merecía morir.

Muchos de ellos eran jóvenes que, efectivamente, se involucraron en actividades ilícitas, buscando las oportunidades que el país, simple y sencillamente les negó para ganarse la vida dignamente y salir de la miseria.

Otros eran niños que viajaban con sus familias y pasaron por un retén de soldados intoxicados por las mismas sustancias que supuestamente combaten. Otros más eran militares o policías enviados a pelear una guerra imposible de ganar.

Sus muertes sólo han servido para una cosa: fortalecer a un presidente políticamente débil que perdió la elección de 2006, la de 2009 y que perderá todas las de 2010 con todo y sus aliados.

(Tomado de Editorial, el chamuco, nos. 197 y 199).

EDITORIAL: La quinta dimensión

En algún lugar insólito, en la esquina sur del polígono cósmico paralelo, por los efectos de la condensación de absurdos en la atmósfera, se respiran incongruencias y extravagancias; es por eso que se invierten todos los conceptos y se distorsionan las dimensiones. Si alguna vez se ubicó al universo paralelo en los confines de la ficción, las evidencias recientes desmienten esa lejanía. Ese mundo raro donde todo está al revés no es un planeta ni una nebulosa en el espacio infinito: es una realidad alterna que impregna el ambiente terrestre. Es una dimensión inverosímil donde el pensamiento se desplaza en elucubraciones incesantes y furtivas; quienes se instalan en ese entorno están condenados a vivir fuera de la realidad. ¿Ejemplos? Jaime Verdín es un habitante distinguido del universo paralelo donde las prioridades carecen de sentido y las insignificancias adquieren una importancia extraordinaria. Los efectos de la atmósfera enrarecida que se respira en la dimensión alterna son irrefutables. Un dato solamente: el alcalde se vio presionado a “renunciar” a Fabián Zamudio como secretario de Ayuntamiento porque de plano se hartó de las constantes quejas en contra de éste. La gota que derramó la bilis del primer panista municipal ocurrió en la sesión del Cabildo del pasado 5 de mayo, cuando la regidora Patricia Orozco, esposa de Toño Salvador, quien, apoyada por el tenebroso Ismael Brizuela, puso contra la pared al propio Verdín, a Zamudio y a Rodolfo Aguirre, al leer un escrito de inconformidad acerca de que las actas del Cabildo han sido firmadas por la mayoría de los regidores sin detenerse a leer su contenido, es decir, las han firmado a lo “puro güey”. No es difícil imaginar la cantidad de saliva que se gastó en casi dos horas discutiendo sobre tan importantísimo asunto. Zamudio, que no es militante panista, tenía contados sus días como secretario de Ayuntamiento: una semana después, mediante un extraño y maloliente movimiento, se permutan las posiciones: Rodolfo Aguirre pasa de síndico a secretario de Ayuntamiento, y Zamudio, pasa a ocupar el cargo de aquél. Los priístas, jubilosos, ante lo que llamaron “un avance democrático de primer nivel de esta administración”, dieron “su voto de confianza”. Verdín, como ya es costumbre, se fue de la lengua y dijo: “el enroque estaba previsto desde que se instaló el Ayuntamiento 2009-2012, era algo que se había hablado con anticipación entre (los miembros) del Ayuntamiento, pero por diferentes factores no se hizo el cambio antes… para nadie es desconocido que desde la campaña, Rodolfo Aguirre se convirtió en mi macizón, en mi mero-mero, por eso le pedí su cercanía en la Secretaría y ahora se oficializa”. ¡Oh, Santa Barba del Crucificado! ¿Y por qué esperó que pasaran siete meses para hacerlo? Francisco Fernández, el gris dirigente del priísmo local, aprovechó el resbalón de Verdín, y sentenció: “Entre líneas, lo que el alcalde Jaime Verdín quiso decir es que Fabián Zamudio no dio el ancho en las tareas encomendadas y con estos cambios, no se puede esperar tampoco un progreso amplio… además, la figura del síndico es un puesto de elección (popular), es incluso más poderosa que la del secretario, porque este último no tiene voz en el Ayuntamiento”. Lo anterior va en sentido contrario a lo declarado por los regidores priístas que, como se ha visto, se han convertido en un soporte esencial para “el gobierno” de Verdín. Y así, mientras Verdín deambula perplejo y perdido en su propia dimensión, la cifra de delitos culposos y dolosos se mantiene incontenible en el municipio; el repudio tiende a generalizarse alimentado por los constantes e inconstitucionales operativos con fines recaudatorios ya sea sobre la verificación a los vehículos de motor, o sobre el uso de casco en los motociclistas, o sobre la portación de licencia, o sobre los antros en que se comercia carne humana, etc.; enfrentamos la realidad de la jodidez galopante por la crisis del capitalismo que se ahonda y, este rincón del estado no es la excepción. Queda claro que la polarización social trasciende el ámbito económico porque envuelve mundos y realidades excluyentes: quienes caminamos con los pies en la Tierra somos inmunes a los absurdos, pero en las alturas del poder se respiran extravagancias y se distorsionan todas las dimensiones.

(Fuentes: Laura M. López Murillo, argenpress, 11/V/10; a.m., mayo 6, 13 y 14, 2010).