domingo, 9 de octubre de 2011

INTERNACIONAL: Intolerancia religiosa en España


Nunca consideré la posibilidad de ser víctima directa de la violencia religiosa. Viví mi adolescencia en Chile, país laico y republicano, hasta Pinochet, claro está, donde la Iglesia era una institución sin mucho peso en la vida política, aunque siempre presente de diferentes formas. No faltaban las incursiones de obispos, cardenales y sacerdotes en la vida pública. Durante los años 60 fui testigo de la toma de la catedral de Santiago, eran los tiempos de Pablo VI y el concilio Vaticano II. En ese contexto nacían organizaciones como Cristianos por el Socialismo y los obispos latinoamericanos se reunían en Puebla y Medellín. Los sacerdotes comprometidos se incorporaban a las guerrillas en todo el continente. Pronto tendrán su mártir con la muerte de Camilo Torres en Colombia. En los años 70, la Teología de la Liberación consolidaba una propuesta de acción cristiana comprometida con los pobres. En medio de la dictadura de Pinochet, una parte de la Iglesia, defensora de los derechos humanos, montaría la Vicaría de la Solidaridad, fue una plataforma única desde la cual se trabajó en la defensa de los presos políticos, en la condena de la tortura y se expuso el caso de los detenidos desaparecidos. Pero esta opción de la Iglesia fue desplazada del centro de poder. El catolicismo más conservador y reaccionario tomó el relevo. Juan Pablo II, el Papa polaco, desautorizó, combatió y excomulgó a teólogos progresistas; su mano derecha sería un alemán, un tal Joseph Ratzinger, llamado expresamente para hacerse cargo, como prefecto, de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. En otras palabras, la institución sustituta del Tribunal de la Congregación de la Santa Inquisición.

En tiempos de guerra fría, Juan Pablo II, apoyó las dictaduras en Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia y Centroamérica. En El Salvador, tras el asesinato de monseñor Romero y la muerte de Montes, Barho, y Ellacuría a manos del ejército, guardó un silencio cómplice, y en Nicaragua solicitó al sacerdote Ernesto Cardenal su retirada del gobierno sandinista, apoyando, en contraposición, al cardenal Ovando y Bravo en su campaña desestabilizadora desarrollada desde Estados Unidos por el entonces presidente Ronald Reagan. Mientras tanto Ratzinger mandaba callar a los teólogos, condenándolos a un silencio absoluto so pena de excomulgarlos. Una dupla perfecta. Ambos ampararon a pedófilos y pederastas en sus filas y callaron las demandas de justicia de las víctimas. Marcial Maciel, fundador de Legionarios de Cristo, es el paradigma, por antonomasia, de esta infamia. Tras la muerte de Juan Pablo II, el sucesor al trono de Pedro fue el propio Ratzinger. Así los cardenales premiaban la fidelidad y garantizaban la continuidad de un apostolado reaccionario. Con el nombre de Benedicto XVI, Joseph, inició su andadura. Muy pronto nos percatamos de sus intenciones. En sus homilías condenó el derecho a la eutanasia, la muerte digna, el aborto, la sexualidad libre, el matrimonio homosexual y el laicismo. Martillo de herejes, fue miembro de las juventudes nazis. Tal vez por ello, la juventud católica recrea en la actualidad los mismos comportamientos autoritarios y violentos propios del nazismo acuñados por su líder espiritual. La cruz y la esvástica se entienden a la perfección, ambas están manchadas de sangre y no por la crucifixión de Cristo. En su nombre se han cometido crímenes de lesa humanidad que no dicen mucho en favor de sus acólitos defensores.

En Madrid, mientras se celebraba la reunión mundial de la juventud católica, quienes protestaron por el uso de los impuestos para financiar la prédica papal fueron sometidos a un alud, primero de insultos y a continuación golpes y la represión policial. Se creyeron los dueños de la ciudad. Camparon a sus anchas, sin respeto alguno pretendieron la conversión del infiel. Y cuando se les hacía saber que no participas de su credo, los católicos practicantes se transforman en violentos inquisidores, siguiendo a Torquemada. Hoy no pueden quemarlos vivos, pero sí utilizar a la policía para castigar al hereje. En medio de una manifestación legal, los católicos practicantes, con la complacencia de las autoridades locales y la delegada del gobierno, no supieron compartir ni el espacio público ni las buenas maneras de quienes, desde el laicismo, quisieron mostrar el rechazo, no a su presencia, sino a la forma en la cual el Estado aconfesional patrocinaba un evento privado con fondos del erario público. Molestos por la crítica, los católicos practicantes quisieron romper la manifestación, provocando y lanzando improperios. Incapaces de comprender el significado de la palabra tolerancia, se pusieron a rezar el rosario, cantar misa, tirar estampitas en medio de los manifestantes laicos, quienes ante el asombro, sólo les quedó apartarse. Los organizadores del evento católico eran conscientes de la manifestación laica y debieron haber informado a sus partícipes de no transitar por los sitios por los cuales transcurriría la protesta. Pero su decisión fue incomprensible, alentaron a sus militantes para hacer acto de presencia, romperla y luego pasar por víctimas. El Papa se quejó del maltrato sufrido por sus jóvenes en la Puerta del Sol. ¡Qué ingenuidad creer que los católicos y su juventud, salvo excepciones, eran gentes educadas en la paz y el amor cristiano! Tolerantes. Pero su comportamiento dice lo contrario. Militan en la excrecencia de la pasiones más abyectas, les puede la ira, el odio y la violencia. La inquisición pervive en sus almas.

(Texto de Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada, 20/VIII/11).

OPINIÓN: Conversación en las tinieblas


A la memoria de Adolfo Sánchez Vázquez, maestro.

Ya estarás satisfecho. –¿De qué?

–Tus presagios apocalípticos se cumplieron. México se parece hoy a lo que te habías imaginado.

–Jamás pretendí adelantarme a nada. Me limité a indicar algo de lo que estaba pasando y casi nadie quería ver.

–¿Con qué objeto? –La ingenua pretensión de que escribirlo podría ayudar a conjurarlo. Si la gente se daba cuenta quizá cambiara de actitud y contribuyera a impedir, o al menos a mitigar, lo que se nos venía encima. Desde luego no tuve ni tengo capacidad alguna de videncia. No podría decirte ni siquiera qué va a pasar de aquí al próximo miércoles.

–Mi madre recuerda que la matanza de Acteal coincidió con la exacerbación de la violencia en Argelia. Tú dijiste que había que hacer hasta lo imposible para que en México jamás alcanzáramos esos niveles de crueldad. La gente se rió: “Exagera. Está loco. Eso nunca pasará aquí. Cómo se ve que no sabe nada de Argelia”.

–Sí, pero no pido que nadie me revindique por esas cosas tan tristes. Prefería mil veces haberme equivocado. De cualquier manera jamás pensé que veríamos lo que ahora presenciamos.

–La espiral sin fin. Los colgados de los puentes a los que se remata o se quema vivos, las imágenes de los torturados y muertos que presentaron Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva…

–Y lo que seguirá. –Ya hablan del Holocausto mexicano.

–Son cosas muy distintas, pero a propósito de Holocausto me gustaría contarte una pequeña historia que tal vez no conozcas. ¿Has leído en libros o en internet algo acerca del Velódromo de Invierno?

–No. ¿Qué tiene que ver el ciclismo con todo esto? –Nada. Es el lugar en que se concentra a los judíos de París antes de enviarlos a morir en Auschwitz. Hablamos de 1943. Los años triunfales del nazismo quedaron atrás. La derrota es evidente. Lo han vencido en Stalingrado y en el norte de África. Sin embargo, Hitler se empecina en destinar al exterminio los recursos que se necesitan para la guerra.

–No veo la relación. –Un momento. Adolf Eichman embarca desde Salónica a todos los judíos de Grecia. Mientras a unos los asesinan en las cámaras de gas, los otros, los de París, son recogidos por la policía francesa de Vichy y los hacinan en el velódromo sin agua, sin comida, sin medios sanitarios, bajo un calor atroz. Tras varios días en estas condiciones los suben a los vagones para ganado.

Antes separan a las familias. Hay un carro del tren lleno de niños. Una muy pequeña, de cuatro o cinco años, grita y pide a su mamá. El oso de peluche, compañero de toda su breve vida, cae al andén. Ella se aferra a las puertas de madera y suplica que le devuelvan al osito.

–Bueno sí, pero… –Hans Koenen, un joven oficial de las SS, supervisa el embarco. Ve a la niña, se ríe de ella, con la culata de su metralleta machaca los dedos de la pequeña hasta rompérselos y estalla en carcajadas. Un policía francés se atreve a reprochárselo.

El convoy de la muerte arranca entre los aullidos de la niña. Hans le grita al francés que la compasión es la peor debilidad. Ellos, los nazis, son los dueños del mundo y tienen derecho a todo. Quien pueda conmoverse por una niña y su osito es un blandengue (insulto predilecto del Führer) y no merece vivir.

–No le pasó por la mente que eso podía sucederle a sus hijas.

–O a él mismo. Dos años después los nazis derrotados huyen a la carrera de Praga. La multitud toma por asalto los últimos reductos alemanes y lincha en plena calle a todo uniformado que encuentra. El joven Hans es ya para entonces capitán. No puede hacer nada contra quienes lo golpean, le sacan los ojos, le abren el vientre, lo castran con unas tijeras de jardinero y antes de prenderle fuego y colgarlo de un farol dejan que se arrastre unos segundos por la acera. ¿Qué grita Hans en los últimos instantes de su vida? Pide a su mamá.

–Es una historia espantosa. –Una entre millones. Pero aleccionadora.

–¿Por qué? Eso no puede suceder aquí. –¿Ya ves? Tú también. No te culpo: todos creemos que nada malo nos va a pasar nunca.

–Es que en otra forma no nos levantaríamos de la cama. –Sí, tienes razón. Ignoro cuál es el justo medio. ¿Ya ves que no pretendo aleccionar a nadie? Si me permites, recordaré que en el México antiguo, años antes de que nacieras, cuando en una reunión las conversaciones decaían y ya nadie tenía ganas de hablar alguien sacaba siempre los chistes sobre la nota roja.

En primer término los encabezados clásicos: “Mató a su madre sin motivo justificado”, “Buzo que se suicida al no poder desatornillar la escafandra”, “Se halló la lengua de su esposo en un tamal oaxaqueño”, “Caminaba de espaldas: se le acabó la azotea”. Y las noticias de atrocidades que de tan grotescas parecían cómicas. Todo ocurría en un país remoto llamado también México pero sin nada en común con aquel que habitábamos. Eran mundos opuestos y creímos que jamás iban a tocarse.

–Ahora están lado a lado en todas partes. ¿Hasta cuándo? –No lo sé, nadie lo sabe.

–Todos los espectáculos son escuelas del crimen: videojuegos, teleseries, películas.

–Sí, y no obstante jamás me atrevería a proponer la censura porque inicias también otro proceso sin fin. Me preocupa no hallar una respuesta. Vamos a suponer que eliminamos esas imágenes violentas. ¿Por cuáles otras las sustituimos?: ¿la tragedia griega, la Biblia, Shakespeare, el teatro de los siglos de oro, la gran novela realista, las clases de historia universal? Las pantallas seguirían siendo baños de sangre y escuelas del crimen.

–¿Y la publicidad? –En 1975 Marshall McLuhan vino a México invitado por Televisa para un simposio sobre medios audiovisuales. Volvió muerto de miedo a Canadá. Afirmó hace 36 años que en un país tan pobre como el nuestro el empleo de una publicidad concebida para la nación más rica del planeta auguraba una violencia nunca vista.

–Entonces ¿qué se puede anunciar sin que se despierten la codicia más feroz y el ansia de tenerlo todo a cualquier precio? –No lo sé. Tampoco me corresponde hallar la respuesta. Para eso las universidades forman miles de especialistas todos los años. Me limito a conversar contigo y referirme a lo que me preocupa y me lastima.

–No terminaste de decir por qué te parece tan aleccionadora la historia del nazi de París y de Praga.

–Porque contiene algo que no puedes eliminar de ningún intento de explicarte lo que sucede. El mayor atractivo de hacer el mal es la sensación de omnipotencia que confiere. Todos somos pobres diablos y estamos a expensas de todo. De repente encuentras un acto que te permite sentirte superior a los demás y vengarte de todas las humillaciones y afrentas que has recibido. Esa voluptuosidad suprema te explica al nazi del Velódromo, a todos los niños sicarios, a Hitler y Stalin. Claro que dura poco pero no hay nada que no dure poco.

–¿No hay salida? –Tiene que haberla. Confío en que ustedes, los habitantes naturales del siglo XXI, a diferencia de nosotros los inmigrantes del XX, la encontrarán. Mientras tanto, nunca estará de más practicar la máxima en que coinciden las filosofías y las religiones, la norma que violamos todo el tiempo y en todas partes: “No hagas a los demás lo que no quieras para ti mismo”.

–La más fácil, la más obvia, la más difícil de practicar.

–Por supuesto, pero no hay nada que la sustituya. Gracias por escucharme. Te deseo lo mejor.

(Texto de José Emilio Pacheco, proceso.com, 22/VII/11).

ANÁLISIS: El botín del saqueo en Libia



Con el colosal botín de la riqueza libia bajo el control de la OTAN hay que releer La IIiada y La Odisea de Homero. La escenografía cleptomaniaca no ha variado desde entonces, con la salvedad de una coreografía más letalmente tecnológica (los bombardeos humanitarios) y una inversión del orden: hoy las guerras son primero financieras –debido al modelo imperante de la globalización financierista–, luego viene el golpe de gracia militar.

La suerte del coronel Kadafi se selló cuando cayó en la trampa financiera que le tendieron Baby Bush, Blair y Sarkozy a finales de 2003 gracias a su insensata apertura de los hidrocarburos libios, la privatización neoliberal de sus 16 bancos estatales y el control del banco central por los recursos humanos formados en la banca londinense.

Llama la atención el grado de ingenuidad aldeana en finanzas israelí-anglosajonas de la oclocracia del coronel Kadafi, quien acabó acostándose con sus enemigos, quienes lo exprimieron para luego arrojarlo a las fauces de las fieras bancarias de rapiña de la globalización neoliberal.

Ya echada a andar la maquinaria devoradora financiera israelí-anglosajona –bancos, consultoras, empresas contables, calificadoras, oligopolios multimediáticos (el síndrome Rothschild-Murdoch-Sky), etc.–, el gobernador del banco central libio, Farhat Omar Bengadara –formado en los circuitos financieros británicos (universidades de Garyounis y Sheffield)–, se pasó al lado rebelde en febrero pasado.

En una entrevista histórica a The Financial Times (17/V/11), Farhat Omar Bengadara anunció que su labor de socavamiento de las finanzas del coronel Kadafi había resultado muy exitosa en 96%, por lo que sus días estaban contados puesto que los traslados de los cuantiosos fondos libios (mayormente colocados en bancos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Europa continental) habían sido bloqueados ya que las sanciones habían sido extremadamente efectivas.

Farhat Omar Bengadara reconoce la existencia de 155 toneladas de oro en las arcas del banco central libio (hoy bajo control de la banca de la OTAN). ¿Por qué, entonces, no se los entregan a los rebeldes, hoy muertos de hambre? (Financial Times, 9/VIII/11).

El primer movimiento de la banca de la OTAN consistió en crear un insólito banco central rebelde en Bengasi, al unísono de la intervención militar (Alex Newman, The New American, 30/III/11).

El saqueo de la riqueza libia por la banca israelí-anglosajona había comenzado tiempo atrás con las cuantiosas cuan extrañas pérdidas que sufrieron los fondos soberanos de riqueza (FSR) –provenientes de los inmensos ingresos petroleros y gaseros del coronel Kadafi–, calculados mínimamente en 150 mil millones de dólares (Financial Times, 26/V/11)–, independientes de las otras reservas de divisas (el lugar 22 del mundo), por 107 mil millones de dólares (hasta diciembre de 2010), extrañamente evaporadas cuando no pignoradas por Estados Unidos y Europa.

Para no variar, el saqueo demoledor lo inició la vilipendiada Goldman Sachs, quien contra todas las reglas de probabilidad, perdió 98.5% de los FSR depositados cándidamente por los banqueros del coronel Kadafi (Forbes, 31/V/11), formados en Gran Bretaña, y cuyo aparente aldeanismo financiero llegó hasta colocar parte de su fortuna con el Grupo Carlyle (del nepotismo bushiano) y hasta con Och-Ziff Capital Management Group (instrumento del sionismo jázaro en Nueva York). El daño irreparable estaba ya consumado.

Forbes registra que la pérdida de los FSR de la Libyan Investment Authority arrojaron a finales de mayo 53 mil millones de dólares, mientras el gobierno de Estados Unidos hipotecó otros 37 mil millones de dólares, los cuales, jamás devolverá, por estar sencillamente quebrado.

La diabólica Goldman Sachs ya había clavado a un interno, un vulgar topo muy bien remunerado, en la Libyan Investment Authority: Haitem Zarti, hermano de Mustafá, su anterior vicedirector (Financial Times, 13/VI/11).

La fortuna en liquidez libia ascendería a la suma descomunal de un billón de dólares, según el portal israelí Debka (25/VIII/11), la cual, pronto se encargará la empresa estadunidense contable KPMG de volatilizar, cual su costumbre en las arenas numéricas del desierto libio.

El botín de Libia es colosal: FSR podados por lo pronto a la mitad (antes de que se extingan mágicamente en su totalidad); fenomenales reservas de divisas mermadas y/o esfumadas; 155 inciertas toneladas de oro; 60 mil millones de barriles de petróleo de la mejor calidad ligera; mil 500 millones de metros cúbicos de gas, y pletóricas reservas de agua fresca (el mayor manto acuífero subterráneo del planeta).

Las acciones de la italiana ENI, la española Repsol, la francesa Total y la británica BP (la depredadora del Golfo de México) se dispararon el día de la caída de Trípoli.

Además de constituir la primera cabeza de playa histórica del Africom (Comando de África, del Pentágono), el inmenso desierto de Libia constituiría una las reservas ideales de la energía solar y eólica para el continente europeo, en búsqueda angustiosa de alternativas.

¿Cuantas Libias más necesita la banca de la OTAN para intentar salvarse de su quiebra financiera y su inexorable decadencia?

(Texto de Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 28/VIII/11).

REFLEXIÓN: Ideología global

La ideología tiene en la actualidad mayor gravitación en la política imperial que en el pasado. El mantenimiento del orden global requiere suscitar la adhesión de importantes sectores de la población. Este apoyo no se consigue solamente con el temor o la resignación que generan las agresiones del Pentágono.

La ideología imperial contemporánea recurre a ejercicios de persuasión, para combinar la coerción con el consenso, en los términos concebidos por Gramsci. El revolucionario italiano, retrató cómo la dominación burguesa exige mezclar el uso de la fuerza con modalidades de consenso. Destacó que la sujeción de los oprimidos requiere formas de consentimiento hacia los poderosos, logradas por intermedio de la cultura y el liderazgo moral.

Gramsci subrayó que el uso exclusivo de la violencia sólo permite una supremacía coercitiva, que no asegura la reproducción de la opresión clasista. Señaló que únicamente el predominio ideológico permite consolidar formas de hegemonía más perdurables. Ese sostén se logra suscitando entre los oprimidos, la aceptación de los valores postulados por los opresores. Esa atadura se construye generalizando identificaciones imaginarias y reforzando los mitos de pertenencia a una comunidad compartida, en un cuadro de mayor incorporación política de sectores populares al sistema vigente1.

Mientras estas formas de hegemonía operaron tradicionalmente en marcos exclusivamente nacionales, la dominación contemporánea exige impactos de orden global. Funciona a través del americanismo como una ideología de todo el imperialismo colectivo y no sólo como transmisión de las creencias de cada burguesía a su respectiva población. Es propagado por una potencia dominante que ejerce la coacción y difunde los valores que sostienen al orden vigente. Estados Unidos apuntala ambos pilares al manejar el mayor aparato bélico de la historia, propagando principios capitalistas compartidos por todas las clases dominantes.

En este plano se verifica una diferencia importante con los liderazgos precedentes. La combinación de primacía militar e ideológica norteamericana no es equivalente a las preeminencias anteriores de las ciudades italianas, el reino de Holanda o el colonialismo británico2.

Aunque cada período histórico incluyó la supremacía ideológica de alguna potencia, el americanismo tiene un alcance global que no tuvieron sus antecesores. Genera imitaciones y complicidades que nunca logró el precedente inglés. La ideología imperial de Estados Unidos contiene un componente inédito. Es repetida en el exterior, como una biblia del capital y es propagada en el interior, como un himno a la igualdad de oportunidades. En el mundo, oculta su defensa de la explotación y en la metrópoli, mistifica una tradición de ascenso social que se forjó con la esclavitud de los negros y el genocidio de los indios.

Esta doble función explica la gravitación alcanzada por esa ideología entre las clases dominantes. ¿Pero cuál es su grado de efectividad actual entre los pueblos? La exaltación del beneficio y la competencia, que tanto entusiasma a las elites capitalistas, no es espontáneamente compartida por el grueso de la población. La credibilidad de estos principios está directamente afectada por la violencia que rodea a la acción imperial.

El americanismo no se reduce a magnificar las virtudes de la libre empresa. También propaga la utilización de las armas para garantizar esas ventajas. Por esta razón, la extensión de su penetración entre las capas populares depende de los éxitos o fracasos de una política que se impone mediante chocantes brutalidades. Para contrarrestar la indignación que generan los vandalismos imperiales hay que ocultar la información y se requiere manipular la opinión pública. Pero la viabilidad de esas digitaciones varía en cada circunstancia.

Ciertamente las mayorías populares están influidas por las creencias dominantes, pero sólo consienten esos mitos cuando parecen compatibles con mejoras sociales y económicas. Para que esas ideas se extiendan al conjunto de la población, el costo de las aventuras imperiales debe resultar imperceptible (o tolerable) para esas mayorías.

El menor impacto que tienen hasta ahora entre la población norteamericana las agresiones contra Irak o Afganistán (en comparación a Vietnam), es un ejemplo de esta variedad de efectos. La ideología que justificó ambas invasiones compartió las mismas incoherencias y se basó en los mismos argumentos pueriles de inminente peligro para la supervivencia de los estadounidenses. Pero las condiciones en que operaron esas creencias han sido distintas.

En los años 70, la crisis del sistema político, la rebeldía social, las demandas democráticas y el impacto de las luchas antiimperialistas desnudaban con mayor facilidad las inconsistencias de la propaganda imperialista. Además, el carácter profesionalizado del ejército permite en la actualidad guerrear sin la conscripción obligatoria, que sublevaba a la juventud.

La ideología solo condiciona, por lo tanto, en forma genérica un conjunto de actitudes, que cambian en función de las circunstancias políticas. En Estados Unidos estas condiciones influyen directamente sobre una ciudadanía débil, que tiene escasa participación en la vida pública. Esa población sólo sostiene las aventuras en el exterior que no afectan su nivel de vida y sensación de seguridad.

Tensiones e inoperancias. Las creencias imperiales dominantes transmitidas por los medios de comunicación tienen un impacto enorme. Estos dispositivos de propagación desbordan ampliamente la influencia que ejercía en el pasado el ámbito escolar, religioso o familiar. Moldea hasta niveles impensables el razonamiento de la población.

Pero esta penetración no es ilimitada. La cohesión que aportan las ideologías a los grupos dominantes no se proyecta con la misma intensidad a los sectores populares. El carácter contradictorio de estas creencias dificulta, además, su interiorización, como un sentido común. Las creencias que los dominadores imponen al conjunto de la sociedad coexisten con otras culturas y están socavadas por sus propias incoherencias. Los mitos imperialistas operan como cualquier otra modalidad del pensamiento dominante. Influyen sobre toda la sociedad, pero tienen una penetración diferenciada entre sus propulsores, aprobadores y simples receptores3.

En las últimas décadas el americanismo ha contado con las mismas ventajas y los mismos contratiempos que rodean al neoliberalismo. Ambas doctrinas han logrado un importante nivel de consentimiento en las coyunturas de estabilidad y padecen fuertes dislocaciones en los momentos de crisis. Las dos variantes afrontan el descreimiento cuando sus incongruencias emergen a la superficie. Un sistema de competencia que socorre a los bancos pierde tanta credibilidad como una intervención humanitaria que perpetra masacres. Las dos modalidades del pensamiento dominante están corroídas por las inconsistencias que impone el funcionamiento turbulento del capitalismo contemporáneo.

La ideología imperial transmite creencias indispensables para la reproducción del régimen vigente. Es un error suponer que la gravitación de esas ideas ha decrecido por el impacto de otros procesos condicionantes de la vida social. La expansión de la técnica, el reinado de la información, la declinación de las pasiones políticas o el aumento del descreimiento cínico, no reducen el peso de la ideología. Sin las creencias neoliberales, el capital no podría introducir privatizaciones y sin el americanismo, el imperialismo no podría sostener sus agresiones militares.

Las ideologías cumplen un papel central. Operan como creencias, cosmovisiones y prácticas colectivas, que las clases capitalistas necesitan desenvolver para ejercer su dominación. Son pensamientos representativos de los intereses dominantes, que se transmiten a través de creencias ilusorias y falsas conciencias de la realidad. Legitiman poderes, eternizan un propósito opresor y bloquean la aparición de alternativas.

Pero las ideologías están sujetas también a múltiples contradicciones por la variedad de funciones que cumplen y por la multiplicidad de planos en que deben actuar. Interpelan a sujetos que comparten variados ámbitos de pertenencia (familia, sindicato, nación, religión), que están regidos por creencias diferenciadas y se encuentran sometidos a los conflictos entre las distintas subjetividades en juego4.

Estas tensiones corroen directamente la ideología imperial. La protección de la familia choca con el alistamiento de los seres queridos, los principios religiosos de convivencia confrontan con la adhesión a la brutalidad de la guerra, la defensa de la patria contradice el apoyo a una aventura en el exterior.

El americanismo está socavado por su propio desenvolvimiento, pero la comprensión de estas contradicciones requiere reconocer su gravitación. Esta singularidad sólo es perceptible si se notan sus especificidades en comparación al imperialismo clásico y si se capta que constituye una forma de pensamiento ligada al poder estadounidense. El registro de ambos aspectos exige tomar distancia con la ortodoxia y el globalismo.

1 Gramsci Antonio, Notas sobre Maquiavelo, el estado y la política moderna, Nueva Visión, Buenos Aires, 1972.

2 La analogía es planteada por: Arrighi Giovanni. El largo siglo XX. Akal, 1999 (cap 1 y 3).

3 Esta tesis desarrolla Callinicos Alex, Making history, Polity Press. London, 1989, (cap 4). El enfoque opuesto en: Abercrombie Nicholas, Hill Stephen, Turner Bryan S. La tesis de la ideología dominante, siglo XXI, Madrid, 1987.

4 Esta multiplicidad de tensiones es analizada por: Jameson Fredric, “El posmodernismo como lógica cultural del capitalismo tardío”, Ensayos sobre el posmodernismo, Imago Mundi 1991. Eagleton Terry. Ideología, Paidós Barcelona, 1997. Therborn, Goran, La ideología del poder y el poder de la ideología. Siglo XXI, Madrid, 1987.

(Texto de Claudio Katz, rebelión, 26/VIII/11).

LA RECTA DEL FUTURO: 2015-2019/II

7. La impresión tridimensional (3D) ingresa al mercado de consumo. Hasta recientemente, esta tecnología era extremadamente cara –arriba de 15 mil dólares por máquina– y con usos limitados en la industria del prototipo, diseño de productos, modelos médicos y arquitectónicos. Sin embargo, la caída en los costos la hacen ahora estar al alcance de los consumidores.

En lugar de usar tinta y papel, estas máquinas pueden realmente “imprimir” objetos 3D. Esto es logrado a partir de que primero se funde polvo de nylon y luego se le da forma con base en las instrucciones de la computadora.

Un sinnúmero de artículos de todo tipo pueden ser producidos: desde joyería y objetos decorativos, hasta juguetes infantiles, utensilios de cocina, contactos de repuesto, ganchos, tubos, accesorios, pisos y todo lo relacionado con el hogar.

Los usuarios pueden descargar de la Internet nuevos artículos y configuraciones. Tanto artistas como cualquiera otro podrán hacer sus propias creaciones, usando estas impresoras en combinación con es escáneres 3D y programas de modelaje.

Aparte de la caída en los costos, otra razón por la que las impresoras 3D caseras se estarán vendiendo rápidamente es porque habrá poca manufactura tanto en Estados Unidos como en varios otros países. Como resultado de ello, habrá poca o nula presión en contra de esta tecnología por parte de las empresas.

En las décadas por venir, esta tecnología nos conducirá a la industria de la “nanofabricación”, capaz de reproducir artículos con precisión atómica en pocos minutos. Finalmente, nos llevará a los “replicadores de materia”, con producción casi instantánea de virtualmente cualquier objeto, incluyendo víveres.

8. Las pantallas OLED se popularizan. Habiendo reducido su costo, los diodos orgánicos emisores de luz (OLEDs) ya aparecen en una amplia variedad de artículos, entre los que se cuentan: smartphones (teléfonos inteligentes), laptops y pantallas de televisión. Estos diodos requieren energía en una cantidad considerablemente menor a la de los tradicionales LEDs y LCDs al tiempo que permite pantallas más delgadas e imágenes más brillantes y mejor definidas.

Eliminan la necesidad de usar “back lights”. La luz solar que normalmente eliminaría la imagen en el monitor, no tendría ningún efecto con este tipo de diodos. Las pantallas se ven igual, aún bajo los rayos del sol o inclinadas en ángulo.

9. Los chips de 10 nanómetros entran a la era de la producción masiva. La siguiente generación de tecnología de microprocesadores es lanzada al mercado por Intel, con transistores basados en un proceso de fabricación de 10 nanómetros (un nanómetro es la milésima parte de un milímetro, y un centímetro tiene diez milímetros). Más de diez mil millones de transistores serán empaquetados ahora en un simple chip. La Ley de Moore pronto llegará a su punto máximo, como resultado del llamado “efecto túnel” –el cual es un fenómeno nanoscópico por el que una partícula viola los principios de la mecánica clásica, penetrando una barrera de potencial o impedancia mayor que la energía cinética de la propia partícula– con el que comenzará el declive del rendimiento del chip. Los circuitos integrados tradicionales alcanzarán su máximo límite en los primeros años de la década de 2020, con la nanoelectrónica creando un nuevo paradigma.

10. Los científicos resucitan al mamut lanudo. La nueva tecnología de clonación ha permitido que el mamut lanudo –extinto desde hace 5 000 años– sea traído a la vida otra vez. Muestras de tejido tomadas de un mamut congelado en la zona denominada permafrost –capa de hielo permanentemente congelado en los niveles superficiales del suelo de las regiones muy frías, que se encuentran en áreas circumpolares de Canadá, Alaska, Siberia y Noruega–. Los núcleos celulares más adecuados, se insertan entonces en el óvulo de una elefanta Africana, la cual actúa como una madre sustituta. Después de un periodo de gestación de 600 días, nace el bebé mamut lanudo.

Los intentos previos para clonar mamuts habían fallado debido a que los núcleos celulares estaban bastante dañados por los cristales de hielo; pero, con las nuevas técnicas, se ha superado este problema.

Los mamuts se llevan cerca de 20 años para llegar a la edad adulta. Durante la década de los 2030 éstos empezarán a aparecer en zoológicos y en colecciones privadas. Otros mamíferos ya en extinción también serán clonados, tales como el tigre diente de sable y el Megatherium o la Gran Bestia, que vivió durante un periodo que se extendió desde hace 8 mil años hasta dos millones de años.

11. La sonda espacial New Horizons (Nuevos Horizontes) llega al planeta Plutón. La sonda fue lanzada en 2006 y ha viajado más de 4 mil millones de kilómetros en el espacio. Envía las primeras fotos del helado planeta con una alta resolución y tomadas a una corta distancia –junto con sus tres lunas– antes de pasar por el Anillo de Kuiper –similar al anillo de asteroides, aunque 20 veces más ancho y de 20 a 200 veces más denso–. Dejará completamente el Sistema Solar en el año 2029.

12. La sonda Dawn llega a Ceres. La sonsa Dawn es una nave espacial tipo robot, enviada por la NASA en una misión al anillo de asteroides. En 2011 llega al asteroide Vesta antes de encontrarse con el planeta enano Ceres, en 2015.

Ceres y Vesta son los dos integrantes del anillo de asteroides con la mayor masa: 950 y 530 kilómetros de diámetro, respectivamente. Dawn será la primera sonda en estudiarlos y fotografiarlos a una corta distancia. Ambos cuerpos se formaron en los primeros momentos de la historia del Sistema Solar, por lo tanto, ambos contienen un importante registro de los eventos y procesos desde que se formaron los planetas terrestres.

Además, Dawn es innovador: será la primera nave espacial en orbitar alrededor de un cuerpo celeste, estudiarlo, y luego relanzarse hacia un segundo objetivo a partir de su propio sistema de propulsión. Todas las misiones previas hacia objetivos múltiples (tal como el programa Voyager) han tenido que ver con sondas planetarias rápidas utilizando asistencia gravitatoria de cuerpos celestes. Un ejemplo de este tipo de sondas es el CRAF (Comet Rendezvous Asteroid Flyby), lanzada por la NASA para el estudio del cometa Kopff, habiendo realizado su trayectoria con asistencia gravitatoria Marte-Tierra para alcanzar al cometa y volar a su lado durante tres años.

13. El Voyager I ingresa a la zona llamada heliopausa. El Voyager I se mantiene como el objeto más distante hecho por el hombre, alejándose de la Tierra a una velocidad mayor a la de cualquier otra sonda espacial.

Lanzada en 1977, su misión original fue visitar Júpiter y Saturno. Se convirtió en la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de estos planetas y sus lunas.

En 2003, ingresó a la zona denominada “termination shock”, la cual consiste en el punto de la heliosfera donde el viento solar se ralentiza por debajo de la velocidad del sonido, debido a las interacciones contra el medio estelar local. Esto causa compresión, calentamiento por roce y cambios en el campo magnético.

En 2015, habrá viajado tan lejos que habrá comenzado a entrar a la región conocida como “heliopausa”, la cual consiste en el punto en el que el viento solar se une al medio interestelar o al viento estelar procedente de otras estrellas. Se mantendrá en operación durante este tiempo continuando su enorme misión de estudiar los mismos límites del Sistema Solar, incluyendo el Anillo de Kuiper y más allá.

Esta sonda, junto a su hermana Voyager II, continuarán en operación hacia el llamado “Bow Shock” o “Arco de Choque”, es decir, donde realmente comienza el espacio interestelar. Ambos transmitirán señales a la Tierra hasta cuando menos el año 2025 (medio siglo después de haber sido lanzadas) antes de que la energía que las impulsa se agote.

(www.futuretimeline.net).

VENTANAS: Medio pan y un libro

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

(Texto de Federico García Lorca, rebelión, 31/VII/11).

VENTANAS: China gobierna las tierras raras

Asia se encuentra en el centro del desarrollo que inevitablemente traerá nuestro mundo digital: las futuras guerras por los minerales.

¿Guerras del petróleo? ¿Guerras del agua? Claro, seguirán definiendo la geopolítica de principios del siglo XXI. Sin embargo, en términos de alta tecnología, nada se compara con las próximas guerras de los minerales. Y el nombre del juego es tierras raras.

Asia es el territorio de las tierras raras, los minerales que permitieron que tuviera lugar la revolución digital, y que hacen que la tecnología verde sea una realidad. China controla no menos de un 95% de la producción global de tierras raras.

El protagonista crucial en este juego de alto riesgo es Baotou Steel Rare Earth (Group) Hi-tech Co., de Mongolia Interior, el mayor productor del mundo de elementos de tierras raras.

China ha impuesto cuotas de exportación sobre los elementos de tierras raras durante tres años, para reforzar sus propias industrias de alta tecnología. El plan básico de China es desarrollar sofisticadas técnicas de fundición para tierras raras, en lugar de vender simplemente la materia pri ma. Cuando lleguen a esta etapa, las acciones de Baotou Steel Rare Earth en la bolsa de valores de Shanghái subirán de manera vertiginosa e imparable.

La Gran China –incluida Taiwán– es el mayor fabricante y ensamblador mundial de microchips, computadoras y equipos de redes, el alma de Internet. Por lo tanto, todo este proceso puede verse como otro capítulo de la revitalización asiática de capitalismo global, el desarrollo global más positivo en las últimas tres décadas (y no ha habido muchos).

El niobio. China, Japón, Corea del Sur, aparte de Alemania, EE.UU., Rusia y Francia, todos a la vanguardia de nuevas tecnologías, están profundamente involucrados en el ‘Gran Juego’ de los minerales.

La mayoría de la población mundial no encontrará una conexión entre Samsung y el Salar de Uyuni, un espectacular desierto de sal en el sur de Bolivia. Sin embargo, sucede que Bolivia posee enormes cantidades de litio.

Virtualmente, toda la electrónica avanzada de EE.UU. depende de las tierras raras. A finales del año pasado, el Departamento de Energía enumeró los cinco metales raros “claves”, los más importantes para la producción de energía limpia: disprosio, neodimio, terbio, europio e itrio. Todos son esenciales para la producción de vehículos híbridos y fibras ópticas, por ejemplo.

Hasta 2025, Estados Unidos dependerá esencialmente de China para tener acceso a esos metales de tierras raras. En estas circunstancias, ¿qué opciones hay? Hay tres posibilidades: desarrollar reemplazos, aumentar el reciclaje o incrementar la producción local de tierras raras, por ejemplo, invirtiendo 500 millones de dólares en una gigantesca mina en California.

Desde el punto de vista del Pentágono, los metales de tierras raras son los más decisivos y de los que depende el enorme complejo industrial-militar estadounidense para motores de aviación y misiles. Una vez más, el único proveedor global es China.

La Comisión Europea (CE) tiene su propia lista de minerales de máxima importancia, la cual incluye el cobalto (utilizado en baterías para teléfonos portátiles); el paladio (para la desalinización); el magnesio (utilizado en refinerías y fábricas de acero); el fluorspar (para la industria química); y el niobio (un 92% de la producción global concentrada en Brasil).

El mito de los mercados abiertos ya no se aplica a recursos naturales claves. China dicta la tendencia al imponer cuotas de exportación de tierras raras. Actualmente, los Estados luchan duro para tratar de diversificar sus proveedores, como cuando los sudcoreanos cortejan a los bolivianos. Por eso, los japoneses se han embarcado en un turbulento viaje global, de Vietnam a Sudáfrica, de Tanzania a Kazajstán, para diversificar su acceso y garantizar sus suministros, antes de que Corea del Sur o incluso la propia China lleguen a ellos.

(Pepe Escobar, rebelión, 20/VIII/11).