lunes, 14 de marzo de 2011

DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS: Jefe Diego: ícono de la turbiedad

Pocos políticos mexicanos han recibido tantos señalamientos y adjetivos como Diego Fernández de Cevallos: polémico, contradictorio, hombre de doble moral, intrigante, mercader del derecho, defensor de criminales, símbolo de la corrupción en el PAN, dueño de un lenguaje que azora e intimida, etc.

Diego: el hombre que mientras contendía por la presidencia, en 1994, recibía en condiciones turbias terrenos en Punta Diamante valuados en varios millones de dólares; el abogado que usaba sus contactos en la política para defender incluso intereses ligados al crimen organizado; el senador que desde su representación de la República, medraba contra ésta con demandas de montos impresionantes. El litigante que impulsó desde el poder al Fobaproa y luego tomó como clientes a los beneficiarios de ese programa. El católico de doble moral que se separó de su esposa, con quien nunca se casó por el civil, para unirse a una bella joven “porque soy hombre”.

De naturaleza grandilocuente, Diego no ha explicado estas etapas oscuras de su historia personal ni los efectos que acarrearon para el país.

DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS: Purificación televisiva

Fue un arribo escenográfico de consecuencias previstas. Larga barba comprobante de los meses de obligado descuido estético, aunque el cabello no mostraba concordante crecimiento y desaliño; gran cobertura mediática, sobre todo televisiva, para difundir las primeras consideraciones de aquel a quien los reporteros preguntaban, sin respuesta, si buscaría o aceptaría ser candidato presidencial, y el clarísimo enfoque político del discurso del panista ya en libre circulación al que un pasaje de El Quijote parecía servirle de plataforma de lanzamiento hacia nuevos episodios políticos, específicamente la contienda presidencial de 2012.

Diego restituido, recuperado, reciclado. De los Misteriosos Desaparecedores a los misterios de la reaparición. La fraseología de izquierdismo simplista como telón ideal de fondo para adjudicar la ausencia física sietemesina a los peligros para México que constituyen quienes comparten ese manual básico de la inconformidad. Caricaturización de la disidencia, con injertos de posturas de López Obrador y Marcos, entre otros: del Nosotros los pobres y ustedes los ricos al análisis-denuncia parcial y elemental, enderezando las baterías contra izquierdistas y priístas y condenando al mártir del coyotaje de superlujo al paredón de las descalificaciones sumarias en comunicados cuya carga crítica fue arrasada en cuanto los poderosos medios televisivos decidieron purificar a Diego de su denso historial para convertirlo en héroe del momento, en síntesis de virtudes cívicas y ejemplo nacional de lucha contra los muchos males actuales, al extremo en Foro Tv, de Televisa, de proponer movimientos sociales de unidad nacional y firma de pactos sobre seguridad pública con el panista como eje convocante y figura inspiradora.

Diego sin evidencia de traumas posteriores al secuestro ni dificultades para subirse con agilidad al carrusel de la realidad política nacional que cambia con fuerza día a día. Claridad de análisis y contundencia declarativa apenas afectada por problemas de la garganta. Listo para seguir siendo el mismo y continuar en la lucha. Gracias a la Virgen y a Dios. Hombre de fe que perdona. Llamada telefónica con el ocupante de Los Pinos (que ese día pudo haber perdido la capacidad de instalar pieza propia hacia 2012). Ramo de rosas rojas del caballero nuevamente andante para llevarlo a la novia en auto por él conducido. Sus palabras repetidas una y otra vez en las televisoras de programación informativa continua. Entrevista especial con el titular de un programa de Radiofórmula, José Cárdenas, a quien aseguró que diría lo mismo que esa misma noche frente a Joaquín López Dóriga en el noticiario estelar de Televisa, entre otras cosas, que su desaparición física fue motivada por razones económicas, “pero también tuvo una marcadísima connotación política, supuestamente por cuestiones ideológicas”. Político con “tranquilidad de conciencia” porque siempre ha luchado “por mis ideales, siempre en Acción Nacional, siempre por México”, lo que no “vieron así” los Misteriosos Desaparecedores, pues “ellos me consideraron un enemigo de sus causas”.

Diego precandidato aun cuando él no lo quisiera y aun cuando ésa fuese una consecuencia no deseada por quienes prepararon su misteriosa desaparición. Es, ya, el paladín de la lucha de la sociedad mexicana contra la delincuencia desbordada. ¿Quién mejor que él para enfrentar con mano dura, discurso firme y experiencia propia lo que los mexicanos padecen hoy? Diego no es ni será más el litigante que se ha beneficiado del tráfico de influencias para ganarle millonarios pleitos al propio Estado, ni el personaje que desde el Senado o en los arreglos con Los Pinos salinistas fue montando una red de intereses en el Poder Judicial y en el aparato de procuración de justicia que acabó beneficiando a su propio bufete y a su propia cartera de clientes de elite que han saqueado al país desde sus trajes de etiqueta, sus cuellos blancos. Hoy, ya, Diego ha sido liberado de esas culpas gracias a la magia televisiva, al periodismo acrítico y convenenciero, a la desmemoria nacional y a los planes políticos que necesitan estabilizar las elecciones de 2012 mediante contendientes “confiables”, “civilizados”, que sean capaces de dejarse ganar unos comicios, como lo hizo Fernández de Cevallos frente a Ernesto Zedillo en 1994, o “aceptar” el amable arbitraje del Señor de las Cunas por él mecidas, el también liberado y reaparecido Carlos Salinas de Gortari a quien mucho alegraría jugar en la próxima contienda con cartas propias, cercanas, influenciables o negociables. ¿Qué tal un 2012 con el favorito Peña Nieto como apuesta principal, con Diego como opción secundaria que en dado caso sea capaz de aceptar desenlaces que le fueran desfavorables y con un Marcelo movido por el antiguo compañero de armas salinas, Manuel Camacho? Dieciséis años atrás fue el llamado “error de diciembre” y ayer, caprichoso como puede ser el calendario, Salinas podría haber celebrado su acierto de diciembre.

(Texto de Julio Hernández López, La Jornada, 21/XII/10).

DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS: Liberación mediática

La liberación de Diego Fernández de Cevallos formó parte de una operación mediática, en la pantalla de Televisa y con el audio de su conductor estelar, Joaquín López Dóriga. No fue la PGR la que confirmó la liberación. Fue la pantalla de Televisa, transformada en ministerio de la información extraoficial, la que anunció la liberación, justo el día que todos los medios de comunicación e impresos se concentraban en las explosiones de los ductos de Pemex en San Martín Texmelucan, Puebla, que provocó, en su primer día, 28 muertos, 53 heridos y la destrucción de 32 casas. La liberación mediática y mediatizada de Diego también ha opacado el otro gran escándalo que reportan los medios: la fuga de 151 reos de Tamaulipas, la tercera de más alto impacto en esta entidad.

El anuncio “oficial” de la liberación de Fernández de Cevallos también fue conveniente para opacar la ola de indignación que se ha desatado tras el asesinato de la activista de Chihuahua, Marisela Escobedo, y el crimen contra su cuñado. Tratando de aminorar el impacto de estos homicidios, teñidos de la corrupción de los jueces de Chihuahua y de la incapacidad de las autoridades ministeriales, Felipe Calderón envió el domingo 19 de diciembre dos mensajes a través de Twitter: “Es lamentable que jueces de Chihuahua soltaran al asesino confeso de Rubí Freyre”.

Lo impresionante del caso de este secuestro de alto impacto político es que fue la propia Televisa la que sobredimensionó la desaparición y luego ejerció una férrea autocensura. Ahora, los “misteriosos liberadores” ganaron la nota, pero no quedan claros los detalles de esta historia que no termina de escribirse.

Enseguida, se transcriben extractos de los últimos dos comunicados de los presuntos integrantes de la llamada “Red Transformadora Global”. En ellos se exhibe a un Diego Fernández “operador de la oligarquía neoliberal y de la ultraderecha fundamentalista, traficante de influencias, mercenario de los juzgados, legislador a sueldo, rentista de la crisis y defensor de los grandes capos de la droga”, y su secuestro –al que denominan “aprehensión”– es considerado un “acto de desagravio”. Con este plagio, afirman, se quiso “dar un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones”, en las que incluyen una larga lista de nombres de los empresarios y políticos más encumbrados del país, comenzando por el expresidente Carlos Salinas y el magnate Carlos Slim.

De este modo, se indica, “exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado” fue también una muestra “de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los “descalzonados”, como él nos denomina, y de que nadie por poderoso que sea, es intocable.

Segundo comunicado: “Los poderosos llaman ley a su propia violencia y crimen a la de los oprimidos… por eso, los oprimidos debemos luchar por el establecimiento de una nueva ley frente a los crímenes de los poderosos, por todos los medios, incluida la violencia…

“En México coexisten dos países distintos. Uno es habitado por menos del 10% de la población; son Ellos quienes participan en la política y aplauden los discursos del gobierno de progreso y bienestar porque los viven; es la empresa dirigida y sostenida por quienes poseen y gozan de la mayor parte de la riqueza del país. En contraste el otro México es habitado por más del 90% de la población; y aunque somos la gran mayoría no tenemos ningún peso en las decisiones políticas y económicas.

“¿Es posible conocer a los individuos que decidieron el destino de un país entero? El proyecto neoliberal en México se concretó gracias a la actuación de diversos personajes en acuerdo y complicidad. En la figura de Carlos Salinas de Gortari se identifica más claramente el inicio de esta etapa destructiva, cruzando varios intereses y procesos; es un actor principal y es miembro de los círculos más restringidos del control de poder de ese entramado mafioso. Salinas impuso transformaciones (diseñadas desde la cúspide del poder capitalista) en sintonía con Estados Unidos, que no ha abandonado su histórica política intervencionista, apoyado por la elite empresarial y política mexicana de su partido (PRI) y algunos importantes aliados políticos; ha permanecido tras bambalinas desde que dejó la presidencia. De sus más preciados aliados podemos señalar como principal cómplice a un miembro destacado del partido de la oposición leal (PAN), Diego Fernández de Cevallos Ramos, un cacique panista inmensamente rico gracias a su triple carácter de funcionario del Estado, empresario y abogado de (empresas) en contra del erario.

“El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. (Esa) mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus “benefactores”, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros. Se establecen diversas relaciones entre empresarios, políticos, la Iglesia, el narcotráfico, las redes de crimen organizado, el ejército, los grupos paramilitares, las televisoras, etc. Estas relaciones están regidas por entendidos más allá de la legalidad, por dentro y fuera de toda apariencia de normatividad; son feudos de una maraña de poderes en pugna y con el control del país.

“Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento. Por ejemplo, como amigo y abogado del millonario Alberto Bailleres (Presidente de Grupo Bal y dueño de El Palacio de Hierro y Seguros GNP), defendió a la empresa MetMex Peñoles contra las madres de más de 11 mil niños envenenados por la contaminación ocasionada por la fundidora en Torreón, Coahuila. Ni las movilizaciones ni demandas penales de los afectados tuvieron éxito, pues la poderosa empresa estaba jurídicamente blindada contra las demandas populares gracias a las artes litigantes de su abogado, a quien la justicia es lo que menos importa.

“Ahora sabemos que la revelada relación entre los gobiernos mexicanos y el narcotráfico ha sido una constante. Lo que en un inicio fue un jugoso negocio controlado con acuerdos y cuotas pactadas se ha convertido en un mercado en disputa donde el gobierno no ha dejado de favorecer al ala que lo ha nutrido. Desde finales de los ochentas la diferencia entre el narco y el Estado comenzó a desdibujarse y no se sabía quién era quién.

“A través de esta compleja y poderosa mafia, Diego Fernández de Cevallos fue pieza central para concretar el cambio de México a un Estado mínimo (sin responsabilidades sociales y de economía abierta, privatización y apertura comercial a capitales trasnacionales), además de diversos cambios de legislación que implicaron quiebres históricos para México. Desde la legitimación del fraude realizado contra Cuauhtémoc Cárdenas, la venta de las empresas paraestatales, la privatización de la banca mexicana, la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, hasta el reconocimiento jurídico de la Iglesia católica (dando vuelta atrás a más de 100 años de lucha por la separación de la Iglesia y el Estado) y la reforma al artículo 27 de la Constitución (considerado como el máximo triunfo de la Revolución de 1910), aniquilando no una forma de producción económica (los ejidos) sino la base de la identidad de muchas culturas; conocemos a los responsables directos de la actual realidad mexicana.

“Estas personas, fieles a una lógica que niega de facto el derecho a la vida digna de la mayor parte de la población mexicana, han prostituido los bienes y recursos de la nación, se han servido de ella, la han disfrazado, mutilado y traicionaron su historia… a cambio, se hincharon de poder político y económico. Es alta traición llevar adelante todas estas operaciones e igualmente grave legalizar su operación garantizando su impunidad al armarse una propia justicia; ni siquiera en su lógica son inocentes. Han tenido la osadía de abanderar y operar un proyecto antipatriótico que renuncia a honrar la memoria histórica y que confina a la gente a la miseria como forma general de la existencia.

“El país se desmorona ante sus ojos atónitos que no dan crédito a lo que ven; se deshace por causa suya sin que discursos y fanfarrias mediáticas puedan convencernos de que vamos con rumbo cierto a la solución de los múltiples problemas que históricamente persisten en el país; la nación se desangra a borbollones y no desean admitir que ellos y solamente Ellos, han saciado su hambre de riqueza desmedida y poder político inconmensurable a costa de una patria exangüe y anémica.

“Más de 30 mil muertos sin contar a aquellos que deambulan en el anonimato; más de 200 mil encarcelados por haber encontrado como opción de vida la delincuencia; casi 8 millones de jóvenes desocupados que bien podrían alimentar los grupos delincuenciales, de esquiroles o la drogodependencia. La pérdida progresiva de visión de futuro y de perspectiva para los jóvenes que miran como opción de vida el enriquecimiento rápido a través de su inserción dentro del mágico mundo de la “cultura de las televisoras” o dentro de las huestes del narcotráfico. La extinción de fuerzas de trabajo para defender los intereses de Ellos, a través de la privatización de empresas y recursos del país; la pauperización de condiciones de trabajo y de salarios para mantener fuentes de empleo. La militarización del país, la criminalización de la disidencia política, la paramilitarización de las policías, la extinción de los derechos humanos bajo argucias legales y extralegales, entre éstas la impunidad de los militares bajo el concepto de “fuero militar”, el incumplimiento de las garantías individuales “plasmadas en la Constitución” para dar paso a la inconstitucional figura del “arraigo”.

“Este es un fragmento del México que han dejado como saldo para nosotros una larga dictadura, la seudotransición y las complicidades partidistas. Si recortamos nuestra descripción a los últimos 25 años… ¡qué curioso! encontramos a los mismos delincuentes que habíamos denunciado antes y entre ellos a Diego Fernández de Cevallos.

“Estos delincuentes de cuello blanco han saqueado a la Patria, han organizado sus grupos y acciones para poder gozar del poder y enriquecerse de manera prepotente bajo el manto de su protección. Han aprovechado sus estancias en los órganos estatales y se han servido de ello para obtener ilegal e ilegítimamente beneficios económicos, políticos e ideológicos para ser Ellos y solamente Ellos los únicos y eternos beneficiarios.

“Ellos se manejan de acuerdo a principios y valores que en la práctica niegan la posibilidad de vida plena para Nosotros. Han gozado de la posibilidad de ejercer la violencia de manera legal e ilegal, visible e invisible no sólo contra las expresiones armadas organizadas sino en escarmientos contra cualquier demostración de hartazgo e insubordinación social. Estos principios y valores son reproducidos todos los días por individuos con poder local (en las colonias, en los municipios, en pueblos y ranchos) que de manera miserable maltratan y menosprecian a la gente aprovechando la constante de la pobreza. La transformación de todo esto pasa por erradicar estas conductas que encuentran en el provecho del ejercicio impune del poder económico, político, religioso, etc., su hábitat para garantizar sus privilegios a costa de los demás.

Tercera parte. “Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó. Y, muy a su pesar, tuvo que responder de algunos de sus actos y verse en el espejo de nuestra mirada… espejo que al hacerlo prisionero reflejó su hechura de corrupto, prepotente y voraz expropiador, demostrando un hecho fundamental: siempre que como pueblo nos atrevamos a luchar contra la injusticia, no habrá felonía que quede impune.

“Diego Fernández de Cevallos Ramos (DFCR) es uno de los políticos que mayor responsabilidad tienen en el sostenido proceso de hecatombe económica, política y social que la elite dominante ha impuesto y desplegado en nuestro país de 1982 a la fecha, por medio de un entramado mafioso que opera dentro y fuera de las instituciones estatales; este proceso depredador vino a profundizar, bajo la criminal bandera neoliberal, las de por sí deterioradas condiciones de vida de los hombres y mujeres que viven en México, generando la mayor contrarreforma y el mayor retroceso histórico en nuestro país en lo que a bienestar social se refiere.

“DFCR es uno de los políticos que más se ha caracterizado por el abuso del poder, el tráfico de influencias y el enriquecimiento a costa del erario y de los bienes de la nación, legislando en pro de los grandes monopolios (financieros, de comunicaciones, alimentos, construcción, transportes, etc.) asesorando a las mafias del poder y litigando a favor de los grandes capos del narcotráfico. Es uno de los principales cómplices y operadores del fraudulento proceso electoral que se ha perpetrado sistemáticamente en nuestro país, desde el ocultamiento del fraude que impuso en 1988 a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia mediante la quema de boletas electorales hasta la organización del fraude que en 2006 impuso a Felipe Calderón Hinojosa. Es uno de los principales encubridores de los responsables de la guerra sucia y contrainsurgente desplegada por el régimen priista y ahora por el PAN contra los movimientos sociales, armados o no, convirtiéndose en uno más de los cómplices de la existencia de incontables perseguidos, torturados, asesinados, presos y desaparecidos por motivos políticos. Es un responsable directo de la inserción subordinada de México al bloque de países capitaneados en nuestro continente por el imperialismo estadounidense y, en consecuencia, del desmantelamiento industrial, la ruina del campo, la masiva migración, de la pauperización de la vida en general y el saqueo de nuestros recursos.

“En breve, Diego Fernández de Cevallos Ramos es un operador de la oligarquía neoliberal y de la ultraderecha fundamentalista, un traficante de influencias, un mercenario de los juzgados, un legislador a sueldo, un rentista de la crisis y un defensor de los grandes capos de la droga. Por ello su aprehensión fue una actividad pensada y realizada como un acto de desagravio.

“Tomarlo prisionero, exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado constituyó además un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones; una demostración de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los “descalzonados”, como él nos denomina; una demostración de que nadie, por poderoso que sea, puede ser intocable; una demostración de que con unidad de acción se puede doblegar la voluntad del enemigo y combatir la impunidad.

“Pocas veces se había percibido el miedo, la confusión y el enojo que una imagen puede generar en la poderosa elite gobernante, como lo hizo la primera foto del jefe Diego cautivo que empezó a circular en internet, y que los medios de comunicación se vieron obligados a difundir. En ella se le pudo observar no con la prepotencia ni el cinismo de los que ha hecho gala el trasnochado encomendero a lo largo de su vida personal y política, sino en la total indefensión, casi parecida a la que vivimos y a la que hemos sido sometidos la mayoría de mexicanos, sólo que con una notable diferencia: a Diego le fue respetada su integridad física sin el desprecio que por la vida humana demuestra el poder con Nosotros.

“Esta tarea es parte de un proyecto más grande e importante: participar en la construcción del poder popular para transformar este país transnacionalizado en una verdadera patria digna, libre y nuestra. ¿O es mucho soñar con que las riquezas de México sean para la mayoría de los mexicanos? ¿Es ambicioso soñar con un país productivo que pueda dar trabajo y remuneración digna a sus hijos? ¿Es un sueño guajiro pensar que somos los 90 millones de pobres quienes debemos tener la posibilidad real de tomar las decisiones importantes en el modelo económico, político y cultural que deseamos? ¿Es mucho pedir un México para todos los mexicanos?

“Fraternalmente:

RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL

¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDÓN NI OLVIDO!

Invierno de 2010”.

(Tomado de Jenaro Villamil, proceso.com, 20/XII/10; Verónica Espinosa, proceso.com, 18/XII/10).

VENTANAS: Gallinas

Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada.

La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llenó para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil.

Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.

¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario...

Texto de Rafael Barrett (publicado en El Nacional el 5 de julio de 1910), rebelión, 18/XII/10.

miércoles, 16 de febrero de 2011

PORTADA

EDITORIAL: El arco del triunfo

Vivimos una época vulgar. Puede parecer una paradoja en este tercer milenio de ciencia y tecnología, pero así es. Sufrimos tiempos anodinos en los que en las esferas de poder se asientan mediocres que, para evitar ser desplazados, se rodean de mediocres aún mayores. Es por ello que cuando sucede el relevo, el nivel intelectual, mínimo de por sí, se resiente aún más. Sólo así se entiende que la demagogia parasite la política actual con una virulencia cada vez más intensa. El Cártel de “El Barbas”, a más de un año de haber tomado posesión del poder en el municipio, se muestra cada vez más agresivo y violento: del discurso inicial de humildad y de amor y servicio al prójimo, ha pasado a su fase criminal de elevar precios y tarifas de los servicios que ofrece la autollamada autoridad municipal a los usuarios que, por casualidad, somos todos los ciudadanos. Asimismo, se viene una ola represiva en función de la profundización de la crisis económica y del desgarramiento del tejido social. Por lo pronto, ya tuvieron a bien anunciar que a) los recibos de agua experimentarán un incremento mínimo (según ellos), pero que, vendrá a mermar aun más los bolsillos de los de siempre; b) se reforzarán los operativos “de seguridad” con motivo de las ya próximas fiestas navideñas; así que, las extorsiones a los motociclistas por no portar casco, o a los que sean sorprendidos con bebidas alcohólicas en la vía pública, o a los que tengan facha de sospechosos, serán multados y/o enviados a los separos policiacos, a menos que suelten una suma de dinero que les restituya su calidad de “ciudadanos respetuosos de la legalidad”; c) la obra pública seguirá en su actual etapa, es decir, semiestancada, mientras se mantienen en desarrollo y planeación proyectos millonarios para marear al respetable con aquello de que se van a hacer inversiones cuantiosas para la prolongación y trazo de avenidas y bulevares que ayuden a desfogar el creciente tráfico vial; d) los índices de criminalidad se mantendrán en su actual espiral ascendente: de los robos y asaltos ya se ha brincado a los niveles propios de las zonas con alta actividad industrial y comercial, es decir, pandillerismo, secuestros, balaceras, encobijados y encajuelados. Sin embargo, la realidad supera cualquier pronóstico optimista: después de un año de aprendizaje de los entresijos de la función pública, los miembros del Cártel se aprestan a dar el salto final: aprovecharán el puesto que tienen para buscar seguir viviendo del erario. No es gratuito el escandalillo en que se metieron los principales miembros del Cártel del barbado jefe en su reciente apoyo de precampaña electoral al yunqueto Miguel Márquez en la llamada “reunión de amigos”. Ello es así, porque en algún lugar de la prepotencia, en el territorio inhóspito de la heroica República del Gandallismo, cuyo centro de operaciones es el despacho del propio jefe barbado del Cártel que hoy lleva las riendas del negocio municipal denominado San Francisco, S. A., en ese que pululan los energúmenos infrahumanos que investidos de cinismo se pasan las leyes bajo el Arco del Triunfo, se van forjando candidaturas, programas electoreros y apoyos económicos por debajo de la mesa a quienes desde ya han sido cobijados por el dedazo de Monseñor Juan Manuel Oliva. Pero nada es para siempre. Los héroes de hoy serán los villanos de mañana: por sus mentiras, por su tendencia a la transa y a la trácala a expensas del contribuyente, por sus políticas devastadoras y deleznables. Y la gloria excelsa de los héroes que hoy victoriosos desfilan ante la aclamación de sus apologistas –Jesús Zamora, por ejemplo, ya prepara una nueva revisión sobre la historia de San Francisco, en la que propone que la administración 2009-2012, es la que mayores logros ha obtenido en los rubros de educación, cultura, cobertura del sector salud y abatimiento de la pobreza– ha devenido en un eufemismo que describe una vulgar costumbre de la clase política que ejerce el atributo auto-conferido de burlar las leyes. Ungidos con la impunidad, esta elite aborrecible posterga, elude y burla las leyes. Hoy por hoy, el Cártel de “El Barbas” se muestra al desnudo: los políticos que manejan la empresa San Francisco, S. A., conforman la parte siniestra de la condición humana que ha derrotado a los afanes sublimes, y ahora, lo que alguna vez representó el agradecimiento y la honra del pueblo se interpreta como una vulgar costumbre de eludir las leyes y pitorrearse de ellas. Dicen los que saben, que la teoría y la práctica están separadas por un rango sinuoso y ambiguo, que en ese lapso esquivo deambulan ansias perniciosas y ambiciones perversas, que por eso, en el trayecto del pensamiento a la acción suelen distorsionarse los ideales y que es ahí donde se derrumban las utopías: el caso del contralor municipal, el denominado “tapadera del jefe Barbas”, es el caso más evidente: un individuo cuya estatura moral va en sentido inverso a su corpulencia, sujeto arribista y ladino que hizo hasta lo imposible por llegar al puesto que ocupa con la ayuda de la “oposición seria y responsable” priista, que, en los hechos, fueron chamaqueados por la zalamería y rastrerismo de este maquiavélico personaje. Y en eso consiste la estrategia del sistema capitalista: preservar su dominación en una situación de consenso de las clases oprimidas y explotadas, que simplemente son espectadoras de los juegos perversos de quienes detentan el poder. El consenso de los explotados (que Gramsci llama fase hegemónica del capitalismo) facilita el aumento de la rentabilidad del capital y reduce los costos políticos de la opresión. Para lograr el consenso, el capitalismo cuenta con sus “aparatos ideológicos”: las elites políticas y eclesiásticas, el sistema educativo, los “especialistas” de todo tipo (economistas, juristas, académicos, “politólogos”, sociólogos, historiadores, filósofos, periodistas y los medios masivos de comunicación que vehiculizan, como información, seudoanálisis, debates, entretenimientos, etc., las distintas variantes de la ideología de las clases dominantes).

(Basado en Laura M. López Murillo, argenpress, octubre 18 y 26, 2010; Iñaki Lekuona, gara, 25/X/10; Alejandro Teitelbaum, argenpress, 29/X/10).

Siempre se ha dicho que la sonrisa es lo que diferencia al ser humano de los demás seres vivos. Pero teniendo en cuenta que cada día menos gente tiene motivos para sonreír, es posible que ahora el mayor rasgo que nos diferencie de los demás animales, sea la capacidad del ser humano para sumir en la pobreza a sus congéneres de forma totalmente cruel, irracional e innecesaria. Lo cual hace paradójicamente “más humanos” al resto de los seres vivos.

Es nuestra obligación individualizar la codicia que lastra a esta sociedad, ponerle nombre, apellidos y rostro. Es nuestra obligación hacer que la codicia deje de ser anónima para que la sociedad pueda ser, algún día, de todos.

(Texto de Víctor J. Sanz, rebelión, 19/X/10).

EDITORIAL: Los invisibles

Los invisibles no son superhéroes, ni supervillanos, ni super nada, en todo caso son superpobres. Son los invisibles. Son los más desfavorecidos y además los más perjudicados de una sociedad basada casi exclusivamente en una infame y cruel estructura de ambición y codicia. Este modelo de sociedad genera, en su imparable proceso de creación y concentración irracional de riqueza, un molesto residuo denominado pobres. Para evitar las insoportables molestias que produce ver o tener pobres cerca, la sociedad de la codicia ha ideado un plan estratégico y logístico extraordinariamente eficaz. La clave es bien sencilla: la distancia. Partiendo de la inevitabilidad del residuo pobres, la sociedad de la codicia genera tales residuos en lugares lo más alejados posible de sus ciudades santas. Así, siguiendo la fórmula: “a mayor distancia, mayor pobreza” el sistema ha procurado durante decenios alejar de sí el molesto residuo pobres, llegando a crear grandes, gigantescos contenedores de pobres en territorios tan alejados y poco sospechosos de codicia como la casi totalidad de África, extensas zonas de Centroamérica y Sudamérica, y extensas zonas de Asia. Es tan eficiente el sistema, que la pobreza se ha convertido en seña de identidad de los citados territorios.

Los pobres son molestos para el sistema capitalista porque muestran su miseria (la del sistema) mostrando la suya (la de los pobres). La miseria es el combustible principal de que se vale la sociedad de la codicia. A mayor número de pobres, mayor generación de riqueza. A mayor nivel general de pobreza, mayor concentración de la riqueza. Los economistas modernos llaman a este fenómeno “eficiencia de los recursos”, o también, “ajuste de mercado”.