jueves, 24 de mayo de 2012

NACIONAL: Un rezo mediático con Ratzinger






Política, religión y crimen organizado. Si esto hubiera ocurrido en Brasil, sería una gran telenovela, pero en México los culebrones no se ocupan de nada que tenga el menor atisbo de realidad. En lugar de eso, la noticia controlada: la visita de Joseph Ratzinger convertida en la exacerbación de la doble moral, la mediatización del fanatismo y la disputa por la influencia sobre una masa católica tan grande que es la segunda nación con más seguidores en el mundo. Las emisoras televisivas elevadas a púlpito distorsionan la memoria histórica de las guerras por el laicismo libradas en este país en los siglos XIX y XX y sepultan en la generalidad de la conmiseración cristiana a los casi 60 mil muertos por la violencia y la corrupción solapada o promovida por el gobierno conservador de Felipe Calderón.
En pleno proceso electoral para elegir nuevo presidente de la República el próximo 1º de julio, los candidatos punteros Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota se dan fraternalmente la paz y acuden a la misa oficiada por Ratzinger, mientras el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, se olvida por un día de su eterna referencia histórica: Benito Juárez, benemérito de las Américas, el mayor liberal de nuestra historia, quien hizo de México un Estado laico al separar para siempre al gobierno y a la Iglesia Católica. O eso creíamos, porque el jefe del Estado Vaticano es recibido con la noticia del avance legislativo de una reforma constitucional que permitiría a los curas operar radio y televisión, dar instrucción religiosa en escuelas públicas, ser candidatos a puestos de elección popular y oficiar ceremonias religiosas en espacios públicos sin previa autorización gubernamental.
El reino en la tierra de los canales televisivos da cuenta de la contrarreforma y su cobertura de la misa del domingo 25 de marzo llega a la abyección, en sintonía con el despliegue de recursos públicos derrochados en cobijarse bajo el manto de una fe que cada vez les alcanza menos.
Felipe Calderón convertido en el primer acólito de la nación. Así como hace seis años se apoyó en el Ejército para simular legitimidad en el cargo de presidente, hoy, casi 60 mil muertos después de declarar la guerra al narcotráfico, acude a la religión como acto de campaña de su partido. Calderón juega a los dados con la democracia y viste de blanco a los hijos de Juan Camilo Mouriño y de Francisco Blake Mora, sus dos secretarios de Gobernación muertos en accidentes aéreos, para que liberen palomas blancas desde un balcón, el sábado 24. Calderón convierte la reunión de jefes de Estado en acto de contrición y planta frente al Papa a víctimas de la violencia, sólo las ocho que él eligió, provocando la vergüenza vaticana que primero niega que el acto haya ocurrido y luego lo minimiza como un simple “saludo”. Calderón se forma el primero para recibir la comunión durante la misa televisada, a la que acuden los tres candidatos presidenciales.
Ratzinger no se dio por enterado de la narcotregua que desde días antes de su llegada a  Mé xico anunciaron Los Caballeros Templarios (un desprendimiento del cartel de La Familia Michoacana), en mantas colocadas en media docena de ciudades del estado de Guanajuato en las que anuncia una “narcotregua” y se desliga por anticipado de posibles actos de violencia. Por las dudas, hay 17 mil elementos para la seguridad papal. Como sea, la narcotregua parece haber funcionado. Los relativamente pocos muertos durante la estancia de Ratzinger dan un respiro a la psicosis nuestra de cada día, aunque no faltan los que caen en la tentación de seguir jalando del gatillo. Hay quien bromea y pide que Ratzinger se quede otro tiempito entre nosotros, los pecadores.
En su papel de papa, Benedicto XVI lamenta la violencia y expresa su deseo de que el país la supere, pero deja esa tarea a su dios y a la virgen de Guadalupe, a quienes pide su intercesión. Eso se lo agradecen hasta los que son ateos extremos, habida cuenta de la incapacidad gubernamental en éste y casi cualquier otro tema por los que el Papa, lamentablemente, parece que no va a orar.
Da para un rosario: Por las miles de víctimas mexicanas de la pederastia clerical, ignoradas durante décadas por la Iglesia Católica, particularmente aquellos ultrajados por Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, protegido por Karol Wojtila, el anterior Papa, y a quienes Ratzinger se negó a recibir... Por los adolescentes que optan por asesinar su futuro contratándose como sicarios... Por la muerte impune de 46 niños y el calvario de las heridas a otros 76 en la guardería ABC en Sonora, hace ya casi tres años, por las que se responsabilizó a 19 funcionarios estatales y federales, pero sólo una persona ha sido juzgada... Por los más de tres mil desaparecidos en los últimos cinco años (hay quien dice que son 10 mil...). Por los cientos de miles de desplazados por la violencia (son 150 mil nada más en Ciudad Juárez) que huyen incluso al extranjero... Por los “daños colaterales”, como miserablemente les llama el gobierno derechista a los miles de muertos en fuego cruzado y en ejecuciones sumarias a manos de las fuerzas armadas o de pandillas criminales... Por los 50 millones de pobres que cada día están más cerca de no tener ya nada que perder...
(Texto de Gerardo Albarrán de Alba, página 12, 26/III/12).


NACIONAL: Hipocresía empresarial




Corresponsables y beneficiarios de un sistema injusto y de sus recurrentes crisis, ciertos miembros de la elite económica y política pretenden ahora disfrazarse infantilmente de ciudadanos críticos que promueven un movimiento social” a partir de un video que con simplismo a conveniencia hace como que confronta el andamiaje político nacional, las protestas públicas, la inseguridad, la corrupción (evocando el episodio de Bejarano y Ahumada) y a los candidatos presidenciales, y que a través de un sistema mercadológico de premios (arbolitos para reforestar el cerro del Cubilete, aparatos auditivos, becas, estudios contra el cáncer) y el definitorio apoyo de Televisa, pretende conseguir “visiones” que permitan “escribir un libro” sobre el futuro nacional y mostrar al próximo presidente de la República una base social “organizada” al estilo Palacio.
El video se titula “Niños incómodos exigen a candidatos”, y es auspiciado por “Nuestro México del Futuro”, el cual se define como “un movimiento social sin precedente a escala nacional que ha convocado a todos los mexicanos a expresar su visión sobre el México en el que les gustaría vivir”. Al final de la página se establece: “Derechos reservados 2011 Grupo Nacional Provincial”, pues esta empresa aseguradora es la principal promotora, aunque otros impulsores son Cementos Mexicanos, de Lorenzo Zambrano; la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas, la Comisión Federal de Electricidad, la Universidad Anáhuac, el ITAM, Cinépolis, la Cruz Roja Mexicana, el Consejo de la Comunicación, el Metrobús, el Museo Universitario del Chopo, Femsa, un diario identificado con el salinismo, el Palacio de Hierro y varias agrupaciones de filantropía empresarial y otras de colaboración con el gobierno federal, como la Asociación Alto al Secuestro y México Unido contra la Delincuencia.
El insólito activismo de cuello blanco tiene como eje al Grupo Bal, dirigido por Alberto Bailleres (uno de cuyos gustos es el superyate Mayan Queen IV). Entre sus principales negocios están la explotación minera a través de Peñoles, la compañía de seguros GNP, las tiendas El Palacio de Hierro y participa en Femsa. Solamente con el caso de la contaminación causada en sitios como Torreón, Coahuila, las preocupaciones justicieras de Bailleres podrían haber alcanzado un cauce dramático extraordinario, pues allí durante décadas se han generado problemas graves de salud social que incluyen el nacimiento de niños con malformación a causa de la toxicidad impunemente distribuida con gran sentido popular por Peñoles.
Sin embargo, lo redituable para esos distinguidos empresarios es la oportuna exacerbación de un sentimentalismo político de oferta. Sin ir a las causas profundas de la desigualdad económica y social, que ha llevado a nuestro país a la situación de violencia, protesta pública y descompostura institucional, los crónicos acompañantes del poder que ha causado esos hervores en riesgo de estallar prefieren producir un video en el que se acaban colocando como críticos, demandantes, movilizadores sociales, casi sustitutos del sistema político agónico.
Hipocresía empresarial ramplona que se refugia en la buena producción audiovisual y en el discurso superficial. Todos tienen la culpa, menos los bondadosos hombres de la elite nacional de los negocios que incluso destinan parte de sus ganancias (habrá de verse si el sacrificio no es tanto sino una forma de deducir pago de impuestos) y se arriesgan cívicamente mostrándose “rebeldes” ante la insostenible situación nacional. ¿Tienen el valor los políticos, y en especial los candidatos presidenciales, o les vale? Es decir, la misma cantaleta de travestismo ético y político que han puesto de moda los grandes empresarios para tratar de colocarse a salvo de cualquier quiebra nacional.
Basta con revisar el historial adosado al poder político de muchos de esos nuevos paladines del cambio para preguntarse si les mueve un genuino sentido de lucha por transformaciones populares o solamente han fraguado una nueva forma de presión y negociación. Según lo que reporta el citado movimiento, “millones de mexicanos” han participado en una tarea de consulta y organización que lleva largos meses, con cabinas de grabación de mensajes sociales y participación de multitud de estudiantes y jóvenes.
El resultado de esa movilización se plasmará en “El decreto de nuestro México del futuro, el único libro escrito por millones de mexicanos que buscan cambiar el rumbo del país y que (fanfarrias por  cortesía de la  banda de pueblo  donde esto  se lea)... será  entregado a  los candidatos a la Presidencia 2012”. De la Iniciativa México al México del Futuro, de la manipulación cinematográfica de Presunto culpable al simplismo documental De panzazo (en el que Televisa no aparece como gran corresponsable del atraso educativo, intelectual y cultural de México), de la filantropía y las preocupaciones “sociales” de los niños “incómodos” al nuevo partido de los empresarios inocentes o cuando menos a la utilización de los enojos colectivos superficiales, sin viabilidad organizativa, satanizando la lucha y la protesta sociales, para pactar nuevos términos de la vieja impunidad de los mismos empresarios que no pagan de impuestos más que migajas y que largamente se han beneficiado de la corrupción, los portafolios/concesiones con dólares, los contratos ventajosos y los negocios alternos que han causado el desastre del que hoy hacen como que se asustan.
(Texto de Julio Hernández López, La Jornada, 12/IV/12).




INTERNACIONAL: Repsol: expropiación y vergüenza




El titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, calificó el 16 de abril de “muy poco responsable y muy poco racional” la decisión de la presidenta argentina, Cristina Fernández, de enviar al Congreso de su país un proyecto de ley de expropiación de la empresa petrolera YPF, filial de la transnacional de origen español Repsol, en un esquema que distribuye la propiedad de la compañía en 51% para el gobierno federal y el 49% restante para las provincias productoras de hidrocarburos.
Con esas palabras altisonantes, contrarias a los usos diplomáticos y notoriamente improcedentes, Calderón da un paso más en sus expresiones de malestar ante la actitud soberana del gobierno de Buenos Aires en su confrontación con Repsol.
El presidente español, Mariano Rajoy, y otros integrantes de su gobierno –que actúa más como defensor de los intereses empresariales que como representante de todos los españoles–, han montado en cólera por el ejercicio de soberanía efectuado por Argentina y que, como parte de sus acciones para impedir la expropiación, pidieron a Calderón que interviniera en el conflicto.
Hay que agregar que la administración calderonista ha otorgado a la transnacional energética contratos multimillonarios que resultan lesivos para el interés nacional, le ha dado múltiples concesiones para la explotación petrolera, en contravención de los términos del artículo 27 constitucional; ha involucrado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en adquisiciones masivas de electricidad producida por esa y otras corporaciones extranjeras, en detrimento de los consumidores, y recientemente comprometió a Pemex en la adquisición de paquetes accionarios de Repsol, adquisición que tuvo visos de ser una suerte de “rescate” de la empresa, y que generó pérdidas considerables para el erario mexicano.
Por último, es deplorable y vergonzoso que el gobierno mexicano, en vez de comportarse en forma solidaria con una nación hermana, haya optado por alinearse con el capital transnacional, haya transgredido las formas y las maneras de la diplomacia y se arriesgue incluso a provocar un incidente diplomático con tal de cuidar los intereses de un corporativo que tantas pérdidas ha causado a las finanzas públicas de México.
(Editorial de La Jornada, 17/IV/12).

INTERNACIONAL: Efectivamente, hay demasiadas diferencias






Alguien había matado a cuatro judíos en Toulouse; tres de ellos, niños que acudían al colegio. A partir de aquel momento, la ciudad francesa se convirtió en el centro informativo del mundo. Los medios de comunicación trasmitían, casi en directo, los detalles de la tragedia.
Toda Francia lanzó un alarido y se sumergió en el duelo; la Unión Europea condenó de inmediato lo ocurrido por boca de su representante diplomática. Pero Catherine Asthon cometió un disparate: al repudiar la muerte de menores inocentes incluyó a los niños de Gaza. ¡Intolerable!
El ministro de Defensa israelí precisó que “sus soldados actúan en Gaza con gran precisión para proteger a los niños inocentes”; el ultraderechista ministro de Exteriores aseguró que “Israel es el país más moral del mundo”; el primer ministro afirmó enérgico que “la masacre de Toulouse no admite comparación con las acciones quirúrgicas que practica su Ejército”.
Netanyahu tenía razón; las diferencias entre ambas tragedias son abismales. Quien disparó en Toulouse pudo ser visualizado por las cámaras; quienes disparan contra los niños palestinos son guerreros fantasmales imposibles de detectar. Salah Shehadeh dormía en su humilde vivienda cuando fue alcanzada por un misil israelí; el matrimonio y sus cinco hijos quedaron carbonizados pero nadie podría identificar la mano que activó el propulsor. Huda jugueteaba con otros niños en las peligrosas playas de Gaza; un proyectil disparado a distancia mató al padre de la niña. La Marina israelí negó cualquier responsabilidad; sólo los datos registrados en la carcasa del misil dejaron al descubierto la ruindad de quienes habían atacado una playa repleta de gente.
Quien disparó contra los niños judíos fue catalogado de criminal; los pilotos que disparan contra los niños gazatíes pertenecen al cuerpo de élite más admirado del Ejército sionista. El pistolero de Toulouse atacó a varios escolares; la aviación israelí atacó el hospital infantil de Gaza sin reparar en los muchos niños que estaban siendo atendidos en él. Ambas actuaciones son criminales, pero el presunto Mohamed Merah mató a tres niños y la operación “Plomo Fundido” contra Gaza a cuatrocientos.
La tragedia de Toulouse mereció atención absoluta y repulsa mundial. Los crímenes contra la población civil árabe no merecen la más breve reseña ni la más tenue condena. Peor aún, despiertan vergonzosas vanidades. Durante muchos meses los mirage franceses han sembrado de muerte los pueblos y aldeas libias; lo que iba a ser una medida cautelar se convirtió en una carnicería contra la población civil.
¿Dónde estaba la compungida sociedad francesa cuando sus fuerzas aéreas mataban niños libios por carretadas? Guardaron un silencio que tenía mucho de complicidad y de complacencia; admiraban con regodeado chauvinismo la pericia de sus pilotos y la eficacia de sus aviones.
Efectivamente, hay demasiadas diferencias entre los niños judíos y los árabes. Para el sionismo y sus encubridores internacionales, los niños palestinos no merecen mucha más consideración que los gusanos.
(Texto de Jesús Valencia, gara, 26/III/12).



INTERNACIONAL: Cumbre de las Américas sin Correa






El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció once días antes, su no participación en la Cumbre de las Américas a celebrarse en Cartagena de Indias (Colombia), los días 14 y 15 de abril. Una carta ejemplar, digna de un gobernante coherente con sus ideas, explicando el sinsentido de asistir a un cónclave “de las Américas” cuyos invitados y cuyo temario los impone la Casa Blanca. Hay que recordar que estas “cumbres” se inauguraron, a solicitud de Bill Clinton, en Miami en 1994, con el propósito de ir preparando el clima para la posterior adopción del ALCA. La segunda tuvo lugar en Santiago de Chile, animada por las mismas intenciones. Y así siguieron las demás, hasta que el proyecto fue derrotado en la “cumbre” de Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Allí Chávez, inspirándose en Fidel, y con fuerza para lograr el acompañamiento de Néstor Kirchner y de Luiz Inacio “Lula” da Silva, le dio el tiro de gracia al mayor proyecto del imperialismo desde la Doctrina Monroe hasta nuestros días. Esa “cumbre” hoy es un alma en pena, un espectro que recorre la región sin otro objeto que el de perpetuar su sometimiento a la superpotencia y que nada tiene que ofrecer a nuestros pueblos. Un encuentro en el que se excluye a Cuba, apartada de sus naciones hermanas porque a la Casa Blanca  le resulta indigerible  su fidelidad  al  proyecto revolucionario. Además, como bien lo dice Correa en esta carta, ¿qué sentido tiene asistir a un encuentro en el cual se van a soslayar “temas tan fundamentales como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las Islas Malvinas,  los cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo”?

Carta de Correa a Santos
Rafael Correa
Señor Doctor
Juan Manuel Santos
Presidente Constitucional de la República de Colombia
Estimado Presidente y amigo:
Valoro y agradezco profundamente su gentil y reiterada invitación a la VI “Cumbre de las Américas”, a celebrarse en la hermosa Cartagena de Indias los días 14 y 15 de abril. Lamentablemente, pese a que en la V Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago del 17 al 19 de abril de 2009, se rechazó la incomprensible exclusión de la República de Cuba de las cumbres americanas, una vez más, este país hermano no ha sido invitado.
Por definición, no puede denominarse “Cumbre de las Américas” a una reunión de la cual un país americano es intencional e injustificadamente relegado. Se ha hablado de “falta de consenso”, pero todos sabemos que se trata del veto de países hegemónicos, situación intolerable en nuestra América del Siglo XXI.
De igual manera, es inaceptable que en estas cumbres se soslayen temas tan fundamentales como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las Islas Malvinas, los cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo.
Jamás buscaríamos ocasionar el más mínimo problema ni a su gobierno ni a nuestra querida Colombia. Se trata, como decía Bolívar, de sentir verdaderamente que la Patria es América, y en algún momento comenzar a denunciar y enfrentar con fuerza estas, repito, intolerables y hasta aberrantes situaciones. Por ello, después de haber reflexionado detenidamente, he decidido que, mientras sea Presidente de la República del Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las “Américas”, hasta que se tomen las decisiones que la Patria Grande nos exige.
Nuestros pueblos bien pueden cansarse de que sus mandatarios estén en tantas cumbres, mientras todavía existen demasiados abismos por superar, como la pobreza e inequidad que todavía mantienen a América Latina como la región más desigual del mundo; la ineficaz estrategia de lucha contra el problema mundial de las drogas; la profunda transformación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, hoy celador de intereses ajenos a sus principios fundacionales; la vigencia de una verdadera libertad de expresión que no se encuentre reducida a los intereses de los negocios dedicados a la comunicación social; o, la completa supremacía del capital sobre los seres humanos, como lo demuestra la crisis hipotecaria en España, que afecta a centenares de miles de ciudadanos, entre ellos muchos migrantes latinoamericanos.
Esperamos que nuestra ausencia sea una cordial invitación a debatir lo esencial y a actuar en consecuencia, ratificando el aprecio y respeto que sentimos por todos nuestros colegas, Jefas y Jefes de Estado del Continente, queridos amigos con quienes compartimos sueños de mejores días para nuestros pueblos.
Deseamos, por el bien de la región y del mundo, que la Cumbre de Cartagena sea exitosa. El deseo de acompañarles es enorme, sólo superado por la firmeza de nuestras convicciones.
¡Hasta la victoria siempre!
Rafael Correa Delgado
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
Quito, abril 2 de 2012.
(Por: Atilio Boron, 3/IV/12).

OPINIÓN: El ataque a la educación pública





La educación pública está siendo atacada en todo el mundo. En respuesta, recientemente ha habido protestas estudiantiles en Gran Bretaña, Canadá, Chile, Taiwán y otras partes.
California también es campo de batalla. Los Angeles Times informa otro capítulo de la campaña para destruir al que había sido el sistema de enseñanza pública superior más grande del mundo: “Las autoridades de la universidad del estado de California anunciaron planes para congelar las inscripciones la próxima primavera en la mayoría de los campus y poner en lista de espera a todos los aspirantes el siguiente otoño, con miras al resultado de las votaciones de noviembre sobre una iniciativa fiscal”.
Desfinanciamiento similar está aconteciendo en todo el país. “En la mayoría de los estados”, informa The New York Times, “los pagos de colegiaturas, no las asignaciones estatales, cubren gran parte del presupuesto”, de tal forma que “podría haberse acabado la era de universidades públicas accesibles de cuatro años, fuertemente subsidiadas por el Estado”.
Cada vez es más común que los colegios comunitarios enfrenten perspectivas similares y los déficits se extienden a grados K-12 (Preescolar-Secundaria).
“Ha habido un cambio de la creencia de que como nación nos beneficiamos de la educación superior a la creencia de que la gente que recibe educación es la más beneficiada y que, por tanto, debería pagar el costo”, concluye Ronald G. Ehrenberg, administrador del sistema de universidades estatales de Nueva York y director del Instituto Cornell de Investigación de Educación Superior.
Una descripción más precisa, pienso, es “Fracaso por diseño”, título de un estudio reciente del Instituto de Política Económica (EPI, por sus siglas en inglés), que desde hace mucho ha sido fuente importante de información y análisis confiable sobre el estado de la economía.
El estudio del EPI analiza las consecuencias de la transformación de la economía de hace una generación, de producción nacional a la “financialización” y tercerización (economía informal y de servicios). Pero, siempre ha habido alternativas.
Una de las principales justificaciones para el diseño privatizador es lo que el galardonado premio Nobel Joseph Stiglitz llamó la “religión” de que “los mercados llevan a resultados eficientes”, que recientemente recibió otro golpe devastador con el colapso de la burbuja inmobiliaria, que fue ignorada bajo argumentos doctrinales, desencadenando la actual crisis financiera.
También se hacen afirmaciones sobre los supuestos beneficios de la radical expansión de las instituciones financieras desde la década de 1970. Una descripción más convincente la aportó Martin Wolf, corresponsal sénior de economía de The Financial Times: “Un sector financiero descontrolado se está comiendo desde adentro la economía de mercado moderna, de la misma forma en que la larva de una marabunta se come al organismo donde fue depositada”.
El estudio del EPI observa que el “Fracaso por diseño” se basa en clases. Para los diseñadores ha sido un éxito impactante, tal como lo revela la sorprendente concentración de riqueza en el uno por ciento de hasta arriba, de hecho en el 0.1 por ciento superior, mientras la mayoría se ha reducido a un virtual estancamiento o caída.
En pocas palabras, cada vez que pueden “los maestros de la humanidad” siguen su “vil máxima... de todo para nosotros y nada para los demás”, tal como lo explicó Adam Smith hace mucho tiempo.
La educación pública masiva es uno de los grandes logros de la sociedad estadunidense. Ha tenido muchas dimensiones. Uno de los propósitos fue preparar a los agricultores independientes para el rol de trabajadores asalariados, con el fin de que toleraran lo que consideraban virtual esclavitud.
El elemento coercitivo no pasó desapercibido. Ralph Waldo Emerson observó que los líderes políticos apelan por la educación popular porque temen que “este país se esté llenando de miles y millones de votantes, y se debe educarlos para que no nos salten al cuello”. Pero correctamente educados: limitar sus perspectivas y entendimiento, desalentar el pensamiento libre e independiente, y enseñarles obediencia.
La “vil máxima” y su aplicación regularmente han generado resistencia, lo que a su vez evoca los mismos temores entre la élite. Hace 40 años había una gran preocupación de que la población se estuviera liberando de la apatía y la obediencia.
En el extremo liberal internacionalista, la Comisión Trilateral –el grupo de política no gubernamental en que se basó gran parte de la administración Carter– emitió duras advertencias en 1975 de que hay demasiada democracia, debido en parte al fracaso de las instituciones responsables del “adoctrinamiento de los jóvenes”. En la derecha, un importante memorándum de 1971 de Lewis Powell, dirigido a la Cámara de Comercio de Estados Unidos, principal organismo empresarial, lamentaba que los radicales estuvieran apoderándose de todo –universidades, medios, gobierno, etcétera– y exhortó a la comunidad empresarial a que usara su poder económico para revertir el ataque contra nuestra preciada forma de vida –bien conocida por él–. Como cabildero de la industria del tabaco estaba bastante familiarizado con el funcionamiento del Estado paternalista para los ricos, al que llamó “libre mercado”.
Desde entonces, muchas medidas se han tomado para restaurar la disciplina. Una es la cruzada por la privatización –poner el control en manos confiables–.
Otra son los drásticos aumentos a las colegiaturas, hasta 600 por ciento desde 1980. Éstas producen un sistema de educación superior con “mucho más estratificación económica que en cualquier otro país”, según Jane Wellman, ex directora del proyecto Delta Cost, que monitorea esos asuntos. Los aumentos a la colegiatura atrapan a los estudiantes en deuda de largo plazo y, consecuentemente, en la subordinación al poder privado.
Los justificativos se presentan con argumentos económicos, pero son singularmente faltos de poder de convencimiento. En países ricos y pobres, incluyendo a México, la colegiatura sigue siendo gratuita o nominal. Así era en Estados Unidos cuando era un país mucho más pobre; pero luego de la II Guerra Mundial, gran cantidad de estudiantes pudieron ingresar a las universidades bajo la iniciativa GI –factor para crecimiento económico–, incluso dejando a un lado la importancia en la mejoría de las vidas.
Otro instrumento es la corporatización de las universidades. Ello ha llevado a un drástico incremento en las capas de administración con personal contratado por fuera, en lugar de sacarlo de las propias escuelas, como antes, y, a la imposición de una cultura empresarial de “eficiencia” –noción ideológica, no sólo económica–. Un ejemplo es la decisión de los colegios estatales de eliminar programas de enfermería, ingeniería y ciencias computacionales, porque son costosos –y resulta que son las profesiones donde hay escasez de mano de obra, tal como lo informa The New York Times–. La decisión afecta a la sociedad, pero se atiene a una ideología empresarial de ganancia de corto plazo sin importar las consecuencias humanas, de acuerdo con la vil máxima.
Algunos de los efectos más insidiosos recaen en la enseñanza y su evaluación. Esto significa enseñar para exámenes y otros mecanismos que destruyen el interés de los estudiantes y buscan hacerlos a un molde fácilmente controlado. Algo muy familiar en la actualidad.
(Texto de Noam Chomsky, La Jornada, 8/IV/12).



OPINIÓN: Pastores y rebaños




Empachados del discurso autocomplaciente de tantos metidos a pastores de cuerpos o de almas –¿verán la abismal diferencia entre sus niveles de acción y de congruencia?– mejor hurgar en las ideas de Michel Foucault, que al hablar del papel del intelectual dice que “consiste en mostrar a la gente que son mucho más libres de lo que se sienten, que la gente acepta como verdad evidente algunos temas que han sido construidos durante cierto momento de la historia y que esa pretendida evidencia puede ser criticada y destruida. Cambiar algo en el espíritu de la gente, ése es el papel del intelectual con un espíritu alerta”.
Para entender las visitas papales a distintos países en fechas determinadas y con propósitos concretos, hay que recordar “la pastoría, ejercida por individuos que en la primitiva sociedad cristiana desempeñan el papel de pastor en relación con los demás individuos que son para ellos sus corderos o su rebaño (…) la introducción de este tipo de poder, de esta forma de dependencia, de dominación en la antigua sociedad romana, es un fenómeno inédito muy importante.
“En la sociedad antigua griega o romana –agrega Foucault en memorable conferencia–, nunca se concibió que ciertos individuos pudieran desempeñar el papel de pastores de otros, para guiarles a lo largo de toda su vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En la literatura griega y romana los hombres políticos jamás fueron considerados pastores espirituales, ni siquiera pastores.
“Cuando Platón se pregunta en la Política –prosigue Foucault– quién debe regir una ciudad, no habla de un pastor, sino de un tejedor que organiza a los diferentes individuos de la sociedad como los hilos que anuda para formar un bello tejido. El Estado, la ciudad, es un tejido, y los ciudadanos son los hilos del tejido. No existe la idea de rebaño ni la de pastor (…) El compromiso colectivo es horizontal más que vertical.
“¿En qué consistiría –se pregunta– este poder pastoral tan desarrollado en Egipto, en Asiria y entre los hebreos? En que se opone al poder político tradicional, en la medida en que no se ejerce sobre un territorio: el pastor no reina sobre un territorio, reina sobre una multiplicidad de individuos. Reina sobre corderos, sobre bueyes…”.
Siguiendo dócilmente al pastor en turno, por alejado que esté su pensamiento de la realidad de los países que visita, es lo que cabría agregar en estos tiempos de complicidades devotas sin límite.
(Texto de Hernán González G., La Jornada, 26/III/12).