lunes, 14 de marzo de 2011

NACIONAL: Farsas de debate

Cambios para ir peor. La desvelada escenografía legislativa de última hora confirma lo esencial: el reparto del dinero público no toma en cuenta la situación nacional de crisis ni pretende resolver problemas sino confrontarlos o, a lo más, diferirlos. No hay congreso que delibere de verdad –más que las farsas cotidianas– ni trabajo técnico serio, sino arrebatos oratorios de simulación, complacencia o desahogo –según la bancada a la que se pertenezca–, pues la verdadera labranza presupuestal se da en las oficinas de la Secretaría de Hacienda, en acuerdos entre los coordinadores de los dos principales grupos partidistas, PAN y PRI, y el acople de segmentos perredistas bien portados. Calderón, en acuerdo con el PRI salinizado, consigue impulsar un gasto para 2011 que garantiza que las cosas sigan cuesta abajo. Es de entenderse: en las cámaras no hay una representación popular considerable, sino asientos votantes destinados a dar continuidad a un modelo de abuso desde las elites que ya está agotado e incluso ha entrado a una fase altamente peligrosa, por la inconformidad social que provoca, pero que evidentemente sus beneficiados no van a cambiar por gusto. La aritmética del modelo legislativo es simple, pues pocos son los votos con cierto proyecto de corrección social: los del PT y en forma irregular los de Convergencia, más algunos perredistas, y tal es toda la oposición real, toda la representación del México en crisis, de la nación en hundimiento. PRI y PAN comparten el poder, definen las políticas, reparten el dinero a pesar de choques y riñas menores.

Democracia bumerán. Teórico contra sí mismo, conspirador involuntario, Felipe Calderón acabó pronunciando el pasado 20 de noviembre un discurso bumerán con el que muchos mexicanos podrían justificar en el momento actual las mismas acciones que un siglo atrás llevaron a otros a enfrentarse a un régimen repudiado. Paradoja del cristal con que se mira: el comandante de Los Pinos quiso justificar la circunstancia de su administración con el elogio de la democracia y los anexos que él cree ver en México, sin advertir que quienes tienen valoraciones diferentes, y creen que no hay democracia ni paz ni justicia ni libertades reales, simplemente podrían leer e interpretar en sentido contrario las entusiastas palabras del panista michoacano y asumir ese llamado felipista como una incitación a subir de nivel la lucha en contra del presente régimen despótico. Perlas desconcertantes de sabiduría fundada en las hipótesis de la abuela con ruedas que bicicleta ser podría: “Y si antes de ese día la democracia hubiera permitido a la gente exigir sus derechos, a los campesinos reivindicar la justicia; a los ciudadanos marcar, precisamente, sus preferencias e intereses a través de la regla común del voto, quizá México no hubiera generado las condiciones de opresión y de injusticia que fueron la raíz social del gran movimiento revolucionario”. El Plan de San Felipe, firmado por Francisco I. Calderón: “No permitamos, bajo ninguna circunstancia, que unos cuantos pretendan arrebatarnos la libertad de todos. Enfrentemos con estatura de miras, con convicción, con vocación histórica, a los enemigos de nuestra democracia y de nuestra libertad”. Amén.

Apóstoles del dinosaurismo. Arrepentidos y en vías de fervorosa conversión guerrera están los institucionales de tres colores que ya creen llegado el momento de recuperar su paraíso de Pinos. Ellos ayudaron al díscolo Felipe a instalarse en su falso nicho 0.56%, haciéndole casita. Y ahora el improbable personaje les ha señalado, en admonición dominical partidista, como un peligro para México, como fantasmas del pasado a los que es necesario invalidar cualquier posibilidad futura de retomar el poder. Obviamente, los apóstoles del dinosaurismo, ahora encopetado, se sienten traicionados y responden con despecho. El último día de noviembre, en la Cámara de Diputados, algunos distinguidos priístas preguntaron por qué el fallido Calderón no se va, por qué no deja la silla sin patas que mal ocupa. Y el presidente de la mesa directiva, el priísta Jorge Carlos Ramírez Marín, emitió una sentencia preocupante: “Cuando sentencia a muerte a un partido político que es, por cierto, un partido que tiene mayoría de votos en la Cámara de Diputados, (Felipe) prácticamente está sentenciando para lo que queda de su periodo cualquier posibilidad de acuerdos”.

Cecilia, la secretaria migrante. La atención pública es concentrada en los entretelones macabros de la búsqueda de los restos óseos del asesinado Hugo Wallace y en los pliegues familiares y criminales del adolescente ejecutor apodado El Ponchis, mientras en el arranque del sopor navideño la piñata de los regalos políticos es reventada a golpes de cinismo e irresponabilidad. Tal como se preveía, la yunquista Cecilia Romero ha pasado de los trenes de la muerte y del maltrato criminal a migrantes a la secretaría general del comité nacional panista. Como si nada, sin castigo alguno, políticamente triunfadora, la exdirectora del Instituto Nacional de Migración es ahora la segunda funcionaria en importancia del partido (todavía) en el poder. Por unanimidad, los 40 integrantes del CEN panista formalizaron la exoneración política de quien tuvo que dejar su cargo federal luego de la matanza de decenas de migrantes centro y sudamericanos encontrados en un rancho tamaulipeco, lo que solamente fue un nutrido botón de muestra de la diaria agresión mexicana a ese tipo de viajeros indocumentados.

Familias y EstaFa. Candil de Cancún y oscuridad de Michoacán: el capitán Calderón regaña a los pasajeros de la aeronave del cambio climático porque no se ponen de acuerdo sobre quién debe asumir el control a pesar de que van a estrellarse, pero no asume que en el país entero, y en regiones específicas como la que tiene su capital en Morelia, el avioncito institucional está en llamas y las pistas de aterrizaje han sido tomadas por batallones de un narcotráfico no oficial (La Familia, en el caso) que cada vez se mueven más con sentido político y con aire marcadamente retador ante las fuerzas del Estado Fallido(EstaFa). Cambio climático, pero también cambio político: el gobierno calderonista sigue ocultando información y trata de convencer de que no pasa nada grave, mediante boletines de prensa y manipulaciones del periodismo que se mueve a conveniencia. Según los cuales, mueren más personas en algún pleito breve de cantina que en horas de enfrentamientos entre militares y narcos.

Michoacán, criminales gobiernan. Acusaciones sin precedente, de un usuario del poder presidencial contra un gobernador en funciones: “En el estado de Michoacán debe gobernar la autoridad civil electa y no deben gobernar los criminales, por muy cuates o por muy simpáticos o por muy generosos. No puede imperar la ley de un cártel en un estado, debe imperar la ley del estado de Michoacán, la ley federal, y eso es lo que estamos haciendo allá”. Leonel Godoy no debería permitir que la máxima voz del aparato federal hable así de él, de su gobierno. Pero el perredista parece tener una cola tan larga que no puede darse el lujo de tener la lengua suelta: apenas algunas protestas superficiales, procesales.

La Familia, ¿narcoguerrilla? Al intento de aniquilamiento lanzado por Los Pinos contra La Familia se ha levantado una protesta abierta de ciudadanos que, han concurrido a manifestaciones públicas con la cara descubierta y con notable participación de mujeres y niños. La peculiar organización michoacana tiene base social, un cierto sentido político y una clara estrategia de comunicación mediática, todo mezclado en un discutible batidillo de religiosidad, narcotráfico, autodefensa y, ahora, aires de reivindicación popular, al grado que uno de sus máximos jefes, La Tuta, arenga a sus seguidores cual si de un batallón popular se tratara: “...estamos en una causa justa, una causa social”.

Sacudirse el miedo. Valiente en grados proporcionales a los niveles de protección que el erario le otorga, el licenciado Francisco Blake convoca a los ciudadanos desarmados, amenazados, chantajeados, secuestrados, torturados, destazados y asesinados para que se sublimen en sus posibilidades cívicas y que, ¡hombre, por favor!, “nos sacudamos ese miedo”. El exhorto gubernamental busca dar sustento a una de las peores tretas usadas en esta fase intensiva de abolición de libertades, garantías y derechos: la denuncia “anónima” como falsa fuente de sustento de acciones policiacas y militares que sin respeto alguno hoy realizan allanamientos, aprehensiones y ejecuciones al amparo simple de presuntos llamados telefónicos delatores que así se convierten en expedito recurso de sustitución procesal de la antigualla denominada “estado de derecho”.

(Tomado de Julio Hernández López, La Jornada, noviembre 17 y 22, diciembre 1, 9, 11, 14, 16 y 17, 2010).

INTERNACIONAL: Norcorea: ¿la guerra que busca Wall Street?
















En la gran partida de ajedrez global que se desarrolla exquisita y regionalmente en el noreste y sudeste de Asia entre Estados Unidos (EU) y China, uno de sus principales cuadrantes lúdicos se concentra en la península coreana, donde desde la primavera se intensificó la colisión entre Pyongyang y Seúl debido al extraño hundimiento de una embarcación sudcoreana (con casi medio centenar de muertos), de lo que Occidente, encabezado por la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña (GB), culpó científicamente a Norcorea, lo cual curiosamente no ha sido avalado por China ni por Rusia.

Graves tensiones se han acumulado ominosamente en fechas recientes tanto al este como al norte de Asia –extensivas a India– y que estallaron en la diminuta isleta de Yeonpyeong –en el candente Mar Amarillo–, de solamente 7.01 kilómetros cuadrados y de mil 300 habitantes, perteneciente a Sudcorea, donde estacionó mil soldados en la cercanía de la disputada área marítima entre los dos países, que hoy viven la exacerbación fratricida, azuzada, fuerzas foráneas.

Cuatro intersecciones desembocaron en el intercambio de artillería en la isleta de Yeonpyeong entre las dos Coreas, del Norte y del Sur: 1) La sucesión dinástica de Norcorea; 2) la grave crisis financiera de la globalización neoliberal anglosajona; 3) la tensión creciente entre EU y China en todos los foros y temas: desde el G-20, pasando por la guerra de las divisas, hasta el cambio climático; y 4) el juego con el fuego nuclear de parte de EU y las dos Coreas. Los puntos dos y tres irán creciendo y tendrán su reflejo en varios puntos candentes del planeta (desde Irán hasta Venezuela).

La prensa “occidental” –en especial la más pérfida, que es la británica– machaca el fastidioso estereotipo proveniente de la guerra fría contra la “reclusión sicótica” de Norcorea, que invariablemente es la culpable de todos los males en una península donde, desde hace 57 años, EU mantiene cerca de 30 mil soldados, que ya es tiempo de que se vayan retirando para cesar de atizar el fuego entre los dos países hermanos para contribuir con hechos tangibles a su reunificación y desnuclearización.

¿Por qué está GB interesada en incendiar la península coreana, como ya había adelantado premonitoriamente 11 días antes el británico Patrick Wintour de The Guardian (“GB teme un ataque de Norcorea a la cumbre del G-20 en Seúl”; 12/XI/10)? ¿GB empuja a una guerra entre EU y China para salvar las finanzas quebradas de la City, como alienta su vocero bursátil Ambrose Evans-Pritchard?

Mas allá de la reciente celebración de la cumbre del G-20 en Sudcorea, catapultada a la relevancia internacional –donde, por cierto, EU no pudo descolgar su muy desequilibrado TLC y exhibió de forma lastimosa su decadencia–, las intersecciones dos y tres no necesitan tanta ciencia demostrativa (pero hay que citarlos), salvo que a alguna de las dos superpotencias (EU o China) le convenga la escalada en la península.

La intersección cuatro (“el juego con el fuego nuclear”) es crucial, ya que, determinó en mayor medida la escalada y es la que urge resolver para enfriar el “peligro colosal” de guerra que aduce creíblemente el canciller ruso Sergei Lavrov.

Si los multimedia de EU y Sudcorea comentan hasta el cansancio que Norcorea padece “locura paranoica”, entonces, no existe razón para acorralarle. Cometió un gravísimo error de juicio el ministro de defensa sudcoreano Kim Taeyong, quien “consideró desplegar armas tácticas nucleares de EU en su territorio… en respuesta a la revelación de Norcorea sobre su nueva planta de enriquecimiento de uranio” (Yonhap; 23/XI/10). Al día siguiente vino el intercambio de artillería concentrado en la isleta Yeonpyeong, de 7.01 km2.

EU había retirado en 1991 sus armas nucleares tácticas –desplegadas en 16 instalaciones militares sudcoreanas– para facilitar la desnuclearización peninsular. Un alto funcionario presidencial de Sudcorea, Cheong Wa Dae, de forma correcta ha echado marcha atrás al declarar que los lamentables comentarios del ministro de Defensa “fueron tomados fuera de contexto”, lo cual –urge– puede y debe enfriar –para luego desactivar parcialmente– la alta tensión edificada desde la primavera y que ha ido in crescendo en toda la región del este y norte de Asia.

(Texto de Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 24/XI/10).

INTERNACIONAL: Cuba, tiempos de cambio

En Cuba se está generando un gran debate sobre el futuro económico de la Isla. Entre los cubanos se ha hecho carne la convicción de que el actual ordenamiento económico, inspirado en el modelo soviético de planificación ultra-centralizada, se encuentra agotado. Tal como lo advirtieron Fidel y Raúl, su permanencia pone en entredicho la supervivencia misma de la revolución. Si se la quiere salvar será preciso abandonar un esquema de gestión macroeconómica que, a todas luces, ya pasó a mejor vida.

La experiencia histórica ha enseñado que la irracionalidad y el derroche de los mercados pueden reaparecer en una economía totalmente controlada por planificadores estatales, los que no están a salvo de cometer gruesos errores que producen irracionalidades y derroches que afectan al bienestar de la población. Ejemplos: en un país con un déficit habitacional tan grave como Cuba, el ente estatal a cargo de las construcciones registra 8 mil albañiles y 12 mil personas dedicadas a la seguridad y a custodiar los depósitos de las empresas constructoras del Estado. O que los informes oficiales del gobierno consignen que el 50 % de la superficie agrícola de la isla está sin cultivar, en un país que debe importar entre el 70 y el 80 % de los alimentos que consume. O que casi la tercera parte de la cosecha se pierda debido a problemas de coordinación entre los productores (sean éstos organismos estatales, cooperativas agrícolas o empresas de otro tipo), las empresas de almacenaje y acopio y los servicios estatales de transporte que deben llevar la cosecha hasta los grandes centros de consumo. O que actividades tales como la peluquería y los salones de belleza sean empresas estatales –¿en qué página de El Capital recomendó Marx tal cosa?– en las cuales los trabajadores reciben todos los implementos y materiales para realizar su labor y cobran un sueldo, pese a lo cual cobran a sus clientes diez veces más que el precio oficialmente establecido, fijado décadas atrás, y sin pagar un centavo de impuestos.

Si la estatización total y la planificación ultracentralizada pudo haber sido necesaria –y aún virtuosa– en su momento, al hacer posible que en un lapso de cuarenta años Rusia, el país más atrasado de Europa, pudiera derrotar al ejército Nazi y tomar la delantera en la carrera espacial, hoy ya no lo es. Dicho en términos del marxismo clásico, el desarrollo de las fuerzas productivas decretó la obsolescencia de formas e intervenciones estatales que siendo eficaces en el pasado ya no tienen posibilidad alguna de controlar la dinámica de los procesos productivos contemporáneos, decisivamente modelados por la tercera revolución industrial.

Cuba se interna en un proceso de cambios y de actualización del socialismo. Los primeros borradores del proyecto, un documento de una veintena de páginas aparecido como suplemento especial del Granma y Juventud Rebelde, fue distribuido masivamente en la población. Se tiraron 500 mil ejemplares que fueron inmediatamente adquiridos por la población, invitada reiteradamente a leerlo, discutirlo y hacer llegar sus propuestas. Van a hacer otra gigantesca tirada más, porque el ansia de participación es enorme. El documento será examinado críticamente por todas las organizaciones sociales, sin distinción alguna: desde el Partido Comunista hasta los sindicatos y el enjambre de asociaciones de todo tipo que existen en la isla. Por eso se equivocan quienes se ilusionan con que la introducción de las reformas de inicio a un indecoroso -¡y suicida!- retorno al capitalismo. Nada de eso: lo que se intentará hacer es nada más y nada menos que llevar adelante reformas socialistas que potencien el control social, es decir, el control popular de los procesos de producción y distribución de la riqueza. El socialismo, correctamente entendido, es la socialización de la economía y del poder, más no su estatización. Pero para socializar es necesario primero producir, pues en caso contrario no habrá nada que socializar. Por lo tanto, se trata de reformas que profundizarán el socialismo, y que no tienen absolutamente nada que ver con las que plagaron América Latina desde los años ochentas.

Va de suyo que el camino a recorrer por la Revolución Cubana no será nada fácil y se encuentra erizado de peligros. A las dificultades propias de toda transición se le agregan los derivados del infame bloqueo impuesto por Estados Unidos (y mantenido por el Premio Nóbel de la Paz Barack Obama), el permanente bombardeo mediático y las presiones a que se ve sometida la isla procurarán por todos los medios hacer que las reformas socialistas degeneren en una reforma económica capitalista. El quid de la cuestión está en la brújula política, la orientación que tendrán estos procesos de cambio. Y el pueblo y el gobierno cubanos disponen de una muy buena brújula, probada por más de medio siglo, y saben muy bien qué es lo que deben hacer para salvar al socialismo de las mortales amenazas que le plantea el agotamiento de su actual modelo económico. Y saben también que si hay algo que liquidaría las conquistas históricas de la revolución, que las barrería de un plumazo, sería la remercantilización de sus derechos y su conversión en mercancías. Es decir, la reintroducción del capitalismo.

(Texto de Atilio A. Boron, rebelión, 25/XI/10).

ANÁLISIS: Causa profunda de la crisis

David Schweickart (DS), profesor de la Universidad Loyola de Chicago, relaciona la crisis con la transformación del capitalismo en la democracia económica que, argumenta, citando a Milton Friedman, ha pasado de “ser políticamente imposible a ser políticamente inevitable”. Friedman se refería a otra: al cambio ocurrido entre 1962, cuando sus ideas como uno de los dos padres fundadores del neoliberalismo eran políticamente imposibles, a 1982, cuando se volvieron políticamente inevitables. Dice DS que el cambio ocurrió cuando el keynesianismo fue incapaz de resolver el problema de la estanflación (estancamiento y creciente desempleo con inflación), porque para atacar el desempleo se requiere más gasto público, pero para atacar la inflación se requiere menos.

DS pasa a analizar “la causa real, profunda, de la crisis”. Para ello introduce una gráfica estilizada que se reproduce aquí. Después de la Segunda Guerra Mundial y durante treinta años (la edad de oro del capitalismo) la productividad del trabajo en Estados Unidos creció sostenidamente y los salarios reales subieron a un ritmo similar; después de 1975, sin embargo, los salarios reales dejaron de crecer a pesar de que la productividad del trabajo siguió creciendo rápidamente, con lo cual la brecha entre lo que produce cada trabajador y lo que se le paga (la plusvalía, diría Marx) se amplió más y más. Esta brecha, añade, haría pensar que el capitalismo entró en una crisis permanente de sobreproducción, al haber demasiada producción con relación al poder de compra. Pero el capitalismo, añade, logró que la gente, a pesar de los estancados salarios reales, siguiera comprando más y más mediante el endeudamiento. Dice el autor: “La clase capitalista, en lugar de aumentar los salarios de los trabajadores para que pudieran comprar los bienes producidos, les prestaban dinero”. Pero este juego, añade, tenía que llegar a un fin: los sobrendeudados consumidores empezaron a dejar de pagar sus deudas. Y estalló la crisis.

Señala que contra la crisis se están intentando soluciones keynesianas, pero la experiencia de la gran depresión de los años 30 mostró que no son suficientes, pues a pesar del Nuevo Trato de Roosevelt, Estados Unidos sólo salió de la gran depresión con la movilización para la guerra. Pero ahora, dice, no va haber una tercera guerra mundial y el aumento posible en el gasto militar es muy limitado. Se podría añadir que el estancamiento de Japón en los años 90, apunta a la ineficacia de los instrumentos de política disponibles para sacar a las economías de la crisis. Al introducir la crisis ecológica que se asocia al crecimiento galopante, el argumento de quienes proponen recuperar el crecimiento capitalista se ve, obligadamente, matizado con la idea de que ahora éste se basaría en tecnologías verdes. En opinión de DS, éste es un cuento de hadas, pues:

“Requerimos cambiar nuestra economía para que su salud no dependa del siempre creciente consumo de las naciones ricas, consumo que, de cualquier modo, no hace felices a quienes vivimos en dichas naciones. Así que estamos arrinconados. Los preocupados por el creciente desempleo presionan para gastar, gastar, gastar, mientras los ecologistas denuncian que nuestra adicción al consumo está matando al planeta. Ambos tienen razón”.

Por tanto, puesto que uno de los rasgos esenciales del capitalismo es que sólo puede funcionar bien con crecimiento galopante, no queda más que preguntarse si otro mundo es posible, lo cual aborda DS con gran conocimiento de causa, pues ha dedicado casi toda su vida profesional a pensar en la sociedad después del capitalismo, particularmente en sus libros Against capitalism (1993) y After capitalism (2002). Su propuesta se centra en lo que llama democracia económica y sostiene que ésta está en el horizonte. La democracia económica sería una formación social que estaría más allá del capitalismo, sería mucho más democrática que la actual y podría funcionar bien con o sin crecimiento de la producción. DS parte de “lo que sabemos a la luz de los experimentos económicos del último siglo”: a) Sabemos que los mercados competitivos son esenciales para el buen funcionamiento de una economía desarrollada y compleja; ésta es la lección negativa de los experimentos socialistas del siglo XX los cuales mostraron que la planificación no puede reemplazar totalmente a los mercados. b) Sabemos que se requiere algún tipo de regulación de los flujos de inversión para el desarrollo racional, estable y sustentable; ésta es la lección negativa de los experimentos neoliberales de los últimos treinta años. c) Sabemos que las empresas pueden ser manejadas democráticamente con pérdidas de eficiencia muy pequeñas o nulas y, en algunos casos, con aumentos de ella y casi siempre con considerable ganancia en la seguridad del empleo. Ésta es una lección positiva de muchos experimentos recientes en formas alternativas de organización del lugar de trabajo. Hay miles de empresas exitosas administradas por trabajadores en todo el mundo que han sido estudiadas y, dice DS, no existe ningún estudio que muestre que el modelo autoritario (capitalista) es superior al democrático.

Con estas premisas, el modelo que propone DS tiene tres componentes: a) Mercados de bienes y servicios, esencialmente iguales a los del capitalismo, pero que no incluyen mercados de trabajo ni de capital, y que están regulados para proteger la salud y la seguridad de consumidores y productores. b) Democracia en el lugar de trabajo, que remplaza la institución del trabajo asalariado; las empresas se conciben como comunidades; no como mercancías. El consejo de los trabajadores, órgano electo por los trabajadores (cada persona un voto), nombra a la gerencia a la que se otorga un importante grado de autonomía, con la obligación de rendir cuentas, los trabajadores no reciben un salario sino que participan en las ganancias de la empresa. c) Control democrático de la inversión, que remplaza a los mercados financieros. Los fondos de inversión provienen de los impuestos a los acervos de capital de las empresas, que se reinvierten a través de bancos públicos. La planificación inteligente de la inversión, señala, es posible. A estos tres puntos esenciales, DS añade otros dos: uno para asegurar el pleno empleo, actuando el gobierno como empleador de última instancia, y otro para dejar un espacio en el que prospere la capacidad emprendedora. La propuesta tiene sentido como un todo, pero también muchos puntos polémicos. Los interesados en el futuro de la humanidad debemos tratarla con toda seriedad, junto con otras visiones de futuros socialistas. DS concluye diciendo con Friedman: “Tenemos que desarrollar alternativas, mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en lo políticamente inevitable”.

(Texto de Julio Boltvinik, La Jornada, 26/XI/10).

OPINIÓN: Dios no existe para todos















Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la pobreza mata a un niño cada 3 segundos y 2 mil 800 millones de personas se ven afectadas directamente por la pobreza, que aumenta cada año sus víctimas en 25 millones de personas más. Es decir, 40% de la población mundial malviven con menos de 2 dólares al día; mientras el 20% tiene el 90% de la riqueza.

Según el Programa Mundial de Alimentos, que planea alimentar a más de 100 millones de personas en 2010 en más de 75 países; la canasta de alimentos básicos en Bangladesh tiene un precio 54% superior a la media de los últimos cinco años. Si este aumento ya resulta difícil de asumir en cualquier economía del llamado primer mundo, conque resulta imposible imaginar lo que supone en una economía cuya renta per cápita equivale al 6% de la argentina.

Según la FAO (por sus siglas en inglés), el aumento de precios en los mercados internacionales obligará a los países pobres a pagar en 2010 un 11% más por sus importaciones de alimentos. Yendo más allá, la misma factura para los países dentro del grupo de Países de Bajos Ingresos y con Déficit de Alimentos (PBIDA), aumentará en un 20%. Entre los factores que contribuyen a este aumento se encuentran la inestabilidad de las divisas y la especulación del mercado.

Según el FMI, en su informe anual para 2010 y en un apartado con el eufemístico título de: “Apoyo a los países de bajo ingreso. Financiamiento concesionario”, este organismo detalla la fuerza financiera con que se estrangulan las posibilidades de los países más pobres del mundo. El apoyo no consiste en planificar la creación de una economía autosuficiente, sino de préstamos, de mayor carga sobre países que no pueden hacer frente ni a las deudas antiguas. Ghana, la República Democrática del Congo, Moldavia, Zambia, Mauritania o Haití son los países que sufren el mayor aumento de peso financiero sobre sus maltrechas espaldas.

Por si esto no dejaba suficientemente al descubierto el espíritu retorcido y maquiavélico del FMI, aún hay más, bajo el título: “Iniciativas de alivio de la deuda” se explica la existencia de la Iniciativa de Alivio de la Deuda Multilateral, que apunta a reducir la carga de la deuda externa de los países pobres más endeudados hasta niveles sostenibles. Esto es, hasta unos niveles en los que se pueda mantener en el tiempo tanto la deuda como el cobro de los intereses a los países más necesitados. Sostener una deuda es sostener la situación de pobreza del deudor.

A finales de abril del 2010 el total de préstamos pendientes de reembolso por 63 países, ascendía a más de 7 mil 700 millones de dólares. No parece que Dios exista para todos, al menos no en estos países cuyos ciudadanos se encuentran en el corredor de la muerte del Capitalismo.

(Texto de Víctor J. Sanz, rebelión, 26/XI/10).

DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS: Jefe Diego: ícono de la turbiedad

Pocos políticos mexicanos han recibido tantos señalamientos y adjetivos como Diego Fernández de Cevallos: polémico, contradictorio, hombre de doble moral, intrigante, mercader del derecho, defensor de criminales, símbolo de la corrupción en el PAN, dueño de un lenguaje que azora e intimida, etc.

Diego: el hombre que mientras contendía por la presidencia, en 1994, recibía en condiciones turbias terrenos en Punta Diamante valuados en varios millones de dólares; el abogado que usaba sus contactos en la política para defender incluso intereses ligados al crimen organizado; el senador que desde su representación de la República, medraba contra ésta con demandas de montos impresionantes. El litigante que impulsó desde el poder al Fobaproa y luego tomó como clientes a los beneficiarios de ese programa. El católico de doble moral que se separó de su esposa, con quien nunca se casó por el civil, para unirse a una bella joven “porque soy hombre”.

De naturaleza grandilocuente, Diego no ha explicado estas etapas oscuras de su historia personal ni los efectos que acarrearon para el país.

DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS: Purificación televisiva

Fue un arribo escenográfico de consecuencias previstas. Larga barba comprobante de los meses de obligado descuido estético, aunque el cabello no mostraba concordante crecimiento y desaliño; gran cobertura mediática, sobre todo televisiva, para difundir las primeras consideraciones de aquel a quien los reporteros preguntaban, sin respuesta, si buscaría o aceptaría ser candidato presidencial, y el clarísimo enfoque político del discurso del panista ya en libre circulación al que un pasaje de El Quijote parecía servirle de plataforma de lanzamiento hacia nuevos episodios políticos, específicamente la contienda presidencial de 2012.

Diego restituido, recuperado, reciclado. De los Misteriosos Desaparecedores a los misterios de la reaparición. La fraseología de izquierdismo simplista como telón ideal de fondo para adjudicar la ausencia física sietemesina a los peligros para México que constituyen quienes comparten ese manual básico de la inconformidad. Caricaturización de la disidencia, con injertos de posturas de López Obrador y Marcos, entre otros: del Nosotros los pobres y ustedes los ricos al análisis-denuncia parcial y elemental, enderezando las baterías contra izquierdistas y priístas y condenando al mártir del coyotaje de superlujo al paredón de las descalificaciones sumarias en comunicados cuya carga crítica fue arrasada en cuanto los poderosos medios televisivos decidieron purificar a Diego de su denso historial para convertirlo en héroe del momento, en síntesis de virtudes cívicas y ejemplo nacional de lucha contra los muchos males actuales, al extremo en Foro Tv, de Televisa, de proponer movimientos sociales de unidad nacional y firma de pactos sobre seguridad pública con el panista como eje convocante y figura inspiradora.

Diego sin evidencia de traumas posteriores al secuestro ni dificultades para subirse con agilidad al carrusel de la realidad política nacional que cambia con fuerza día a día. Claridad de análisis y contundencia declarativa apenas afectada por problemas de la garganta. Listo para seguir siendo el mismo y continuar en la lucha. Gracias a la Virgen y a Dios. Hombre de fe que perdona. Llamada telefónica con el ocupante de Los Pinos (que ese día pudo haber perdido la capacidad de instalar pieza propia hacia 2012). Ramo de rosas rojas del caballero nuevamente andante para llevarlo a la novia en auto por él conducido. Sus palabras repetidas una y otra vez en las televisoras de programación informativa continua. Entrevista especial con el titular de un programa de Radiofórmula, José Cárdenas, a quien aseguró que diría lo mismo que esa misma noche frente a Joaquín López Dóriga en el noticiario estelar de Televisa, entre otras cosas, que su desaparición física fue motivada por razones económicas, “pero también tuvo una marcadísima connotación política, supuestamente por cuestiones ideológicas”. Político con “tranquilidad de conciencia” porque siempre ha luchado “por mis ideales, siempre en Acción Nacional, siempre por México”, lo que no “vieron así” los Misteriosos Desaparecedores, pues “ellos me consideraron un enemigo de sus causas”.

Diego precandidato aun cuando él no lo quisiera y aun cuando ésa fuese una consecuencia no deseada por quienes prepararon su misteriosa desaparición. Es, ya, el paladín de la lucha de la sociedad mexicana contra la delincuencia desbordada. ¿Quién mejor que él para enfrentar con mano dura, discurso firme y experiencia propia lo que los mexicanos padecen hoy? Diego no es ni será más el litigante que se ha beneficiado del tráfico de influencias para ganarle millonarios pleitos al propio Estado, ni el personaje que desde el Senado o en los arreglos con Los Pinos salinistas fue montando una red de intereses en el Poder Judicial y en el aparato de procuración de justicia que acabó beneficiando a su propio bufete y a su propia cartera de clientes de elite que han saqueado al país desde sus trajes de etiqueta, sus cuellos blancos. Hoy, ya, Diego ha sido liberado de esas culpas gracias a la magia televisiva, al periodismo acrítico y convenenciero, a la desmemoria nacional y a los planes políticos que necesitan estabilizar las elecciones de 2012 mediante contendientes “confiables”, “civilizados”, que sean capaces de dejarse ganar unos comicios, como lo hizo Fernández de Cevallos frente a Ernesto Zedillo en 1994, o “aceptar” el amable arbitraje del Señor de las Cunas por él mecidas, el también liberado y reaparecido Carlos Salinas de Gortari a quien mucho alegraría jugar en la próxima contienda con cartas propias, cercanas, influenciables o negociables. ¿Qué tal un 2012 con el favorito Peña Nieto como apuesta principal, con Diego como opción secundaria que en dado caso sea capaz de aceptar desenlaces que le fueran desfavorables y con un Marcelo movido por el antiguo compañero de armas salinas, Manuel Camacho? Dieciséis años atrás fue el llamado “error de diciembre” y ayer, caprichoso como puede ser el calendario, Salinas podría haber celebrado su acierto de diciembre.

(Texto de Julio Hernández López, La Jornada, 21/XII/10).